miércoles, 1 de abril de 2026

LOS PELIGROS DEL TURISMO

FERDINANDO

Esto del turismo es un auténtico peligro.

Primero me hago un esguince bajando las malditas escaleras de caracol de la torre inclinada, que digo yo que por qué no la ponen derecha de una vez y así no se les iría el cuerpo para todos lados a los dichosos turistas con sobrepeso, y no irían por ahí cayendo encima de la gente y torciéndoles los tobillos.

Y después, con el pie ya vendado, para no forzarlo subiendo y bajando bordillos sin cesar, voy por la calzada camino del hotel, con la firme intención de hacer la maleta y volverme a mi casa en Porto Venere, cuando estoy a punto de perecer bajo las infames ruedas de una bicicleta que me asalta por detrás, sin un mal grito de advertencia, conducida salvajemente nada más y nada menos que por una monja, hábito gris, toca al viento, que está a punto de hacerme regresar al hospital, esta vez con un infarto agudo, ya que me libro por los pelos de un montón de huesos rotos.

Total, que la veo alejarse calle abajo y doblar la esquina con un espeluznante chirrido, mientras me quedo en medio de la calle agitando una muleta, improperio va y maldición viene.


SOR ÁNGELA

Esto del turismo es un auténtico peligro.

Primero, a la madre superiora no se le ocurre idea más brillante que comprar una bicicleta para el convento, "para hacer los recados con más eficiencia evitando los atascos", dice. Como si hubiera tanta prisa por acudir a explicarle al señor obispo los pequeños inconvenientes que aquejan a nuestra humilde comunidad.

Y después, cuando la hermana Celestina, que antes de pronunciar los votos hacía ciclismo, ya se había comprometido a hacerse cargo de ese invento del demonio, cae enferma y la madre superiora me lo endosa a mí, que siempre he sido de conducción torpe.

Total, que en mi primera salida se me pone delante un cojo que no sabe para qué sirven las aceras y, con los nervios de esquivarle, no acierto a frenar y estoy a punto de estamparme contra un muro al girar una esquina a una velocidad muy superior a la razonable.


EL CARACOL

Esto del turismo es un auténtico peligro: hoy he estado a punto de morir aplastado dos veces. No sé qué es peor, las monjas en bicicleta o los panolis con muletas. Mañana mismo me vuelvo al campo.

 

Ganador del V Certamen Literario "Cascabel" de Relato Breve (Fundación Comillas, Cantabria), abril 2026