Si pudiese vivir otra vida pondría cuidado en elegirla bien. Nada de gobernar ínsulas imaginarias, ni de arremeter contra molinos de viento o rebaños de ovejas, ni de pasarme el día desollándome las posaderas sobre un asno. No señor. He echado un vistazo al catálogo de la Biblioteca y he localizado un lugar en el que las únicas preocupaciones son deshollinar chimeneas, podar árboles y regar una única flor. Muy tranquilo. En cuanto mi señor se despiste, salto de este vetusto libro y me instalo en ese pequeño planeta, aprovechando que su dueño siempre anda de viaje.
Segundo premio en el XIII Concurso de Microrrelatos de la Universidad Popular Miguel Delibes (Alcobendas, Madrid), abril 2026