Esta semana ha sido de locos. No paraban de pasar por la charca princesas y más princesas pidiendo un beso para deshacer uno u otro hechizo: verrugas, cojeras, alopecias... así no se puede vivir. Y uno, que es sapo pero galante, no tenía bastante boca para atenderlas a todas. Entonces ha llegado el Príncipe Azul con una urticaria y, al unir nuestros labios, me he convertido en humano. Ahora vivo con él en Palacio y somos felices. Eso sí, sin dejar de rascarnos.
Publicado en la web de Adella Brac (Reto 5 líneas, junio 2026)
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