El fuera de juego está clarísimo
pero, aun así, Pedrito no hace ni amago de coger el silbato que
pende de su cuello. Los jugadores del equipo infractor guardan
silencio; los del contrario vocean indignados. La que más, Raquel,
que agarra al árbitro por el cuello de la camiseta y lo zarandea,
echando chispas por los ojos. Al acabar con él, abandona el campo a
grandes zancadas, mientras Pedrito aguanta el chaparrón con una
sonrisa bobalicona en la cara. ¡Ha funcionado! Meses sin hacerle ni
caso y al fin ha conseguido su atención. La cosa marcha.
Publicado
en la cuarta propuesta (tercer día) del concurso de microrrelatos "El
Mundial también se escribe" de Facebook (julio 2026)