miércoles, 19 de agosto de 2026

CAMBIO DE ESTADO

Camino apresurado por la acera, sin prestar atención a nada que no sean las punteras de mis zapatos avanzando por las baldosas. Quizá por eso no lo veo venir: de pronto, un impacto húmedo en mi cabeza me impulsa a llevar la mano hasta la región afectada y a soltar un feroz improperio al notar el pringue en mis dedos. Alzo la vista hacia la rama del árbol donde está aposentada la paloma que ha tenido la desfachatez de arrojarme uno de sus asquerosos proyectiles. Mírala, qué cara de satisfacción.

Sigo mi camino pero, concentrado en limpiarme el cuero cabelludo con un pañuelo de papel, no reparo en el camión que se me viene encima al cruzar la calle. Lo siguiente que veo es mi cuerpo allá abajo, en una cama de hospital, envuelto en un siniestro pitido plano. Después, una zona oscura y, al volver a abrir los ojos, me encuentro retrepado sobre la rama de un árbol, emitiendo un arrogante zureo.

Entonces me veo a mí mismo caminando apresurado por la acera, la cabeza baja, y sé exactamente cómo va a terminar esto. Podría dejarlo correr a ver si, por un milagro, regreso a mi estado anterior, pero elijo darme el gustazo y, en cuanto la cabeza se pone a tiro, suelto una bomba con todo mi cariño.

Ahora, toca alzar el vuelo y tratar de aprovechar lo mejor posible mi nueva vida, desoyendo los indignados berridos de mi antiguo yo.

Ganador de la V Edición del Concurso de Microrrelatos "La Turrona - Paco Esteban" (Jaraguas, Valencia), agosto 2026

martes, 18 de agosto de 2026

SIEMPRE SE SIRVE FRÍA

Cuando yo jugaba al fútbol en la Play con papá menudas palizas le pegaba. Ahora, en el estadio, en cuanto me descuido me saca tarjeta roja.

Publicado en la cuarta propuesta (sexto día) del concurso de microrrelatos "El Mundial también se escribe" de Facebook (julio 2026). Mención del jurado.

lunes, 17 de agosto de 2026

RELATIVISMO

Sigo caminando, hundiéndome hasta los tobillos en estas malditas arenas ardientes. Pero no puedo detenerme, tengo que llegar a lo alto de la siguiente duna antes del eclipse. A mis pies, el desierto infinito reluce bajo los rayos inmisericordes que nublan mi vista y queman mi piel. Por poco tiempo: la sombra ya comienza a devorar los bordes del disco solar, avanzando por su superficie como si un ejército de hormigas engullese toda luz y calor.

Completado el proceso, cuando ya solo queda un delgado hilo dorado acotando una perfecta esfera negra, el suelo se estremece, vibra, ruge. Debajo de mí se abre un remolino, me traga, me deslizo entre el polvo. Caigo a plomo, gimo, me alzo. Miro alrededor, elevo la vista al cielo de vidrio. Y compruebo que, en este lado del reloj de arena, el eclipse es de luna.

Finalista en el XIII Concurso de Microrrelatos "El Roblón" (Asociación Félix de Martino, Soto de Sajambre, León), julio 2026

domingo, 16 de agosto de 2026

VAMPIROS F.C.

Mi equipo era un desastre. Dejaban el campo hecho un asco a base de perder jirones de piel, mechones de pelo, globos oculares, dedos enteros. En cambio, cuando yo jugaba con ellos se venían arriba y hasta marcaban un gol de vez en cuando. Se les debía contagiar mi poderío. Solo bajo la luna llena, eso sí. De cualquier manera, al final de la temporada siempre eran nuestros rivales los que más victorias acumulaban. Cómo nos reímos el año que metí dentro de la Copa una ristra de ajos. Ellos no.

Publicado en la cuarta propuesta (sexto día) del concurso de microrrelatos "El Mundial también se escribe" de Facebook (julio 2026)

sábado, 15 de agosto de 2026

EL REBELDE

Agazapado en la página setenta y dos, aguardo impaciente al próximo lector: escondido tras la puerta de la biblioteca y provisto de una daga, confío en sorprender a mi asesino. Ya estoy harto de que sea él quien conquista a la hermosa mujer que me han dicho que aparece en el capítulo siguiente. Por una vez, yo seré el héroe. De todas formas, no me hago ilusiones: sé que en cuanto se entere el escritor, volverá a ponerme en mi lugar. Pero al menos, en esta lectura, podré enterarme de cómo acaba la novela.

Publicado en la antología de microrrelatos "Desprendimientos" de la web "Minificcion.com" (Tema: metaficción), agosto 2026


 

viernes, 14 de agosto de 2026

EN OTRA LIGA

Corrí por la banda, intentando con desesperación no pisarme la túnica -ay madre, cómo se están poniendo los bajos de barro, verás la que me va a caer- y no enredarme con los cordones de las sandalias, emperradas en desatarse una y otra vez. Justo cuando ya tenía ganada la posición, me llegó un pase largo niquelado que olía a gol desde lejos. Pero volví a hacerme un lío con las alas, que se me pusieron delante de los ojos, y el balón salió disparado por encima del larguero. Cuando yo jugaba con los vivos, todo era más fácil.

Publicado en la cuarta propuesta (sexto día) del concurso de microrrelatos "El Mundial también se escribe" de Facebook (julio 2026)

jueves, 13 de agosto de 2026

FAGOCITOSIS

La ciudad, abandonada siglos atrás, había sido sepultada por la jungla en un silencio absoluto, irrompible. Los melodiosos cantos de las avecillas, el rugido ocasional de alguna alimaña o el burbujeo incesante del río cercano no lograban más que arañar su superficie, sin llegar a transitar las calles tapizadas de maleza ni a penetrar en los edificios que abrían sus bocas desdentadas de cristales rotos al tedio de las últimas horas de la tarde.

El viajero -pantalón corto, camisa caqui, mochila a la espalda- se detuvo en las lindes marcadas por mojones de piedra verdeada por los años y la humedad. Enfocó los prismáticos y examinó, meticuloso, cada pedacito de aquel paisaje híbrido de vida vegetal y construcciones deshabitadas. ¿Qué horrible hecatombe había obligado a huir a sus moradores, renunciando a sus hogares, sus pertenencias, sus raíces? Nada a la vista sugería la más mínima explicación: se requería una investigación más profunda.

Apenas traspuso la línea invisible que trazaban las piedras, un malestar indefinido aplastó su ánimo. ¿Podía ser alguna bacteria en el aire que lo volvía sofocante? ¿O aquel silencio tan denso que le estallaba en los oídos? ¿Quizá los miles de ojos que intuía a su alrededor, observándolo maliciosos, aguardando la oportunidad para arrojarse sobre él, sabe Dios con qué perversos fines?

El viajero -sudoroso, temblando, acongojado- no llegó a percatarse de lo ocurrido cuando uno de los altos edificios se arqueó y colocó el vacío hueco de su portal sobre la insignificante figurita para deglutirla sin dejar rastro. Después, regresó a su posición original con leves crujidos -y, tal vez, un disimulado eructo-, se sacudió para acomodar su espesa melena de hiedra y dejó paso, de nuevo, al silencio.

Publicado en la Revista Digital "Pansélinos" nº 54 (julio 2026)

miércoles, 12 de agosto de 2026

ESO NO ES FÚTBOL

Cuando yo jugaba, nos dejábamos las piernas corriendo por el césped y más de una espinilla en los tacos de la bota de algún contrario. Ahora veo a mi nieto ahí sentado, sin sudar, sin una sola mota de barro en la camiseta, sin conocer siquiera a los demás miembros de su equipo o a sus rivales, y se me revuelven las tripas. Me largo a la calle y le dejo frente al ordenador, con el dichoso mando en la mano, murmurando bajito "gol".

Publicado en la cuarta propuesta (sexto día) del concurso de microrrelatos "El Mundial también se escribe" de Facebook (julio 2026)

martes, 11 de agosto de 2026

SIN PERDÓN

Por mi mesa han pasado los más sabrosos estofados de ternera, las más exquisitas doradas a la sal, las tortillas de patata más perfectas, los canapés más originales. He disfrutado de todos esos manjares y de muchos otros, pero al llegar al postre siempre me mantuve fiel a mi adorado helado de chocolate. Hasta que probé una deliciosa crêpe suzette: desde ese día no tomo otro dulce. Y ha llegado a mis oídos que ahora el chocolate sabe amargo.

Publicado en la antología de microrrelatos "Infieles descubiertos" de la web "Minificcion.com" (Tema: infidelidades), julio 2026

lunes, 10 de agosto de 2026

EL QUINTO SENTIDO

Se desató una tormenta que dejó sin electricidad a todo el barrio. Papá y yo nos quedamos helados frente a la pantalla muda y ciega de nuestro gigantesco y ultra moderno televisor de plasma, retorciéndonos las manos de angustia; ni siquiera un trago de cerveza logró sacarnos de nuestro estado de estupor. Fue el grito del abuelo lo que al fin nos hizo reaccionar: corrimos a su cuarto para pegar la oreja a su viejo transistor a pilas y cantar los tres juntos el gol de la victoria.

Publicado en la cuarta propuesta (quinto día) del concurso de microrrelatos "El Mundial también se escribe" de Facebook (julio 2026). Mención del jurado y seleccionado para pasar a la fase eliminatoria.