FERDINANDO
Esto del turismo es un auténtico
peligro.
Primero me hago un esguince bajando
las malditas escaleras de caracol de la torre inclinada, que digo yo
que por qué no la ponen derecha de una vez y así no se les iría el
cuerpo para todos lados a los dichosos turistas con sobrepeso, y no
irían por ahí cayendo encima de la gente y torciéndoles los
tobillos.
Y después, con el pie ya vendado,
para no forzarlo subiendo y bajando bordillos sin cesar, voy por la
calzada camino del hotel, con la firme intención de hacer la maleta
y volverme a mi casa en Porto Venere, cuando estoy a punto de perecer
bajo las infames ruedas de una bicicleta que me asalta por detrás,
sin un mal grito de advertencia, conducida salvajemente nada más y
nada menos que por una monja, hábito gris, toca al viento, que está
a punto de hacerme regresar al hospital, esta vez con un infarto
agudo, ya que me libro por los pelos de un montón de huesos rotos.
Total, que la veo alejarse calle
abajo y doblar la esquina con un espeluznante chirrido, mientras me
quedo en medio de la calle agitando una muleta, improperio va y
maldición viene.
SOR ÁNGELA
Esto del turismo es un auténtico
peligro.
Primero, a la madre superiora no se
le ocurre idea más brillante que comprar una bicicleta para el
convento, "para hacer los recados con más eficiencia evitando
los atascos", dice. Como si hubiera tanta prisa por acudir a
explicarle al señor obispo los pequeños inconvenientes que aquejan
a nuestra humilde comunidad.
Y después, cuando la hermana
Celestina, que antes de pronunciar los votos hacía ciclismo, ya se
había comprometido a hacerse cargo de ese invento del demonio, cae
enferma y la madre superiora me lo endosa a mí, que siempre he sido
de conducción torpe.
Total, que en mi primera salida se
me pone delante un cojo que no sabe para qué sirven las aceras y,
con los nervios de esquivarle, no acierto a frenar y estoy a punto de
estamparme contra un muro al girar una esquina a una velocidad muy
superior a la razonable.
EL CARACOL
Esto del turismo es un auténtico
peligro: hoy he estado a punto de morir aplastado dos veces. No sé
qué es peor, las monjas en bicicleta o los panolis con muletas.
Mañana mismo me vuelvo al campo.
Ganador del V Certamen Literario "Cascabel" de Relato Breve (Fundación Comillas, Cantabria), abril 2026