sábado, 20 de junio de 2026

EN EL PEOR MOMENTO

Ya hemos dispuesto sobre la mesa del comedor los anteojos del abuelo Enrique, la aguja de calceta de la abuela Teodora, la pluma estilográfica del tío Francisco, la paleta matamoscas de papá y el cuchillo jamonero de mamá. Pero nos falta algo suyo, algo que él realmente apreciase. "Necesitamos el cromo de Iniesta", murmuró mi hermana, recordando aquella colección de la que nunca se separaba, "era su favorito". Yo corro a buscar el cartoncito descolorido y con una esquina doblada. A la mesa.

Entonces abrimos el libro de hechizos y empezamos con la invocación, colocando las manos enlazadas sobre los objetos allí reunidos. Repetimos una y otra vez la salmodia hasta que nuestro querido hermano aparece ante nosotras, envuelto en humo blanco, con un halo rodeando su cabeza y cara de muy mala leche.

Nos fijamos en su atuendo deportivo, las botas de tacos, el número 6 en la camiseta roja. Y, tras la tremenda filípica por haberlo sacado del partido que su equipo iba ganando por goleada, nos insta a que revirtamos el conjuro y le devolvamos sus alas para que pueda acabar el encuentro. "Lo de la resurrección, si acaso, lo dejamos para cuando termine la temporada".

Publicado en la segunda propuesta (primer día) del concurso de microrrelatos "El Mundial también se escribe" de Facebook (junio 2026)

viernes, 19 de junio de 2026

¿IZQUIERDA O DERECHA?

Iker camina por las calles de Pamplona la noche anterior al encierro: localiza el punto en el que le suelen fallar las fuerzas, desenrolla un charco que lleva bajo el brazo, y lo coloca junto a la pared. Para comprobar que funciona como es debido, mete la cabeza, que aparece en el armario de su cuarto y, satisfecho, se va a casa y duerme como un bendito.

Por la mañana, se viste con esmero y se coloca con gracia la txapela roja, sabiendo que este año ningún morlaco se la va a pisotear. En efecto, cuando va por la mitad del recorrido y siente ya en el cogote el resuello de uno de los astados, hace un quiebro y salta al charco, que le aguarda en el lugar oportuno. Pero algo falla: en lugar de caer dentro de su armario, sus pies chocan contra el suelo, salpicando agua embarrada todo alrededor. Perplejo, mientras una testuz -no unos cuernos, por fortuna- le hace emprender vuelo, alcanza a ver otro charco en la misma posición de la acera contraria. Y a su amigo Unai que, al pisarlo mientras corre, desaparece de golpe de la vista. Maldita dislexia.

7º lugar en el XVIII Certamen de Microrrelatos de San Fermín (junio 2026)

jueves, 18 de junio de 2026

CRUCERO EN CERCANÍAS

Sé que echa de menos el mar, su vieja barca de pesca, el olor del salitre y las algas. El puerto queda lejos pero la estación está al lado de casa. “Vamos, abuelo, demos un paseo en tren”. Nos cuesta llegar pero, al fin, bien acomodados, iniciamos el viaje: abandonamos el pantalán de Tres Cantos para zambullirnos en el oleaje de El Goloso, esquivar un navío pirata en Cantoblanco y avistar una ballena blanca en Fuencarral. Al llegar a Chamartín, nos apeamos siguiendo el canto de una sirena y, en su compañía, emprendemos el regreso.

Finalista XX Certamen "El tren y el viaje" (RENFE), junio 2026 

miércoles, 17 de junio de 2026

LA IMPORTANCIA DE LA CLIMATOLOGÍA

En algún lugar sonó un silbato: lejos, muy lejos, pasó un tren cortando el paisaje. Aprovecharon el sonido como señal del inicio del partido y se desplazaron sobre la hierba húmeda de rocío a toda la velocidad que les permitían sus menudos cuerpos. Que no era mucha. Aunque todo es relativo y ellos tenían la impresión de estar volando hacia la única portería de que disponían, delimitada por un par de palos pinchados en el suelo. Habían sorteado los equipos nada más llegar al campo pero ninguno recordaba ya cuáles eran las alineaciones, ni falta que hacía: el objetivo era marcar un gol, y daba lo mismo si el pase lo había servido un camarada o un contrario, al fin y al cabo se trataba de un partido amistoso y pensaban celebrarlo con la misma euforia fuera cual fuese el color de la ausente camiseta victoriosa. Y ahí estaba, por fin habían conseguido acercarse a la portería cuando apareció una nube y, fieles a las viejas costumbres, todos retrajeron sus cuernos y desaparecieron dentro de sus conchas hasta que saliera de nuevo el sol, sin importar los abucheos de las decepcionadas amapolas o que el bicho bola que usaban como balón aprovechara para darse a la fuga.

Publicado en la primera propuesta del concurso de microrrelatos "El Mundial también se escribe" de Facebook (junio 2026)

lunes, 15 de junio de 2026

NAUFRAGIO INTERIOR

Puse en cuarentena toda emoción al naufragar en el océano de mis recuerdos, cuando mi memoria se convirtió en una diminuta isla desierta, flotando a la deriva en un proceloso mar de desconocidos con buenas intenciones. La realidad, vestida de payaso triste, se asomaba por un estrecho ventanuco para ver cómo mi cuerpo quedaba reducido a un mero cascarón, anfitrión de ninguna nuez, sin sustancia, sin vida apenas. Mientras, la punta roma de mi consciencia escribía con arabescos en un imaginario cuaderno de bitácora el epílogo de este desastre naval que no ha dejado supervivientes.

Publicado en la web de la ONG Cinco Palabras (junio 2026)

viernes, 12 de junio de 2026

PALADINES INSOSPECHADOS

Alguien había arrancado y pisoteado los carteles que, por todo el pueblo, prohibían leer y escribir. Indignado, el alcalde envió a los soldados a la vieja escuela, que se había convertido en símbolo de resistencia y de libertad. Al sargento que aplicó el hombro a la puerta principal le costó derribarla, pero al fin la madera cedió y los pupitres que la bloqueaban fueron apartados sin contemplaciones mientras la tropa se abría paso por los pasillos hasta llegar al aula del fondo. Allí, la maestra protegía con su cuerpecillo frágil a un grupo de aterrados alumnos que estrechaban contra su pecho libros, cuadernos y estuches, como si les fuera la vida en ello. 

Los soldados los agarraron a todos y los sacaron a empellones hasta el patio, donde les aguardaba una desagradable sorpresa: los padres de los chiquillos habían tolerado muchos abusos e injusticias, callando para poder seguir viviendo tranquilos, pero no iban a dejar que les pusieran la mano encima a los niños. Y, mientras aquella turba enfurecida blandía horcas, palas y cuchillos de cocina, el pelotón se vio atacado por la retaguardia por un inesperado contingente de sillas y mesas, tizas y borradores, plumines y tinteros, pizarras y papeleras, que salían de la escuela volando y los golpeaban en la espalda, en la cabeza, en las piernas. 

Bajo aquel intenso fuego enemigo, no tuvieron más remedio que batirse en retirada y dejar que las letras siguieran campando libres por la aldea.

Publicado en Facebook para la "Primavera de Microrrelatos Indignados", en apoyo de la revuelta de docentes valencianos por la Educación Pública  (junio 2026)

jueves, 11 de junio de 2026

HABERLO PENSADO ANTES

En algún lugar sonó un silbato y todos se detuvieron. Sin apartar los ojos de la pantalla, traté de identificar quién había producido el discordante sonido. Al parecer, el culpable era el señor vestido de negro, el que no pertenecía a ninguno de los dos equipos que se enfrentaban. Se me escapaba el por qué del pitido, de sus manoteos agitados en todas direcciones, de los gritos y protestas de los jugadores, del indignado clamor en las gradas... Estaba claro que aún me quedaba mucho que descifrar antes de estar en condiciones de replicar aquel extraño modo de pasar el tiempo llamado “partido de fútbol”. A fuerza de revisar antiguas películas encontradas por casualidad en una polvorienta caja, en el interior de un vetusto y aún más polvoriento edificio llamado “estadio”, me iba haciendo una composición de las reglas del juego, y estaba seguro de poder organizar uno de aquellos encuentros para las celebraciones del Día de la Invasión. Pero reconozco que habría sido mucho más sencillo que un humano me explicase ciertas cosas. Si hubiéramos dejado alguno vivo.

Publicado en la primera propuesta del concurso de microrrelatos "El Mundial también se escribe" de Facebook (junio 2026)

lunes, 8 de junio de 2026

TENÍAS QUE SER TÚ

El príncipe había dormido cien años justos cuando una mosca se posó en sus labios. Hubo un resplandor y el bichito salió volando con su nuevo compañero: el príncipe mosca.

Publicado en la antología de microrrelatos "Reunión de los príncipes" de la web "Minificcion.com" (Tema: príncipes de fantasía), junio 2026

domingo, 7 de junio de 2026

Y YO SIN MIS GAFAS

Naufragamos en islas distintas pero lo suficientemente cercanas como para comunicarnos mediante señales de humo. De haber sabido hacerlas, claro. También podríamos haber intercambiado mensajes en una botella. De haber tenido papel, o lápiz, o siquiera botella. Carecíamos de banderolas que agitar, o de espejos para reflejar el sol, o de un mal megáfono que llevarnos a la boca para hablar a gritos. Desesperado, decidí entrenar a un delfín que rondaba por allí para que hiciera de intermediario. Lástima que la biología no fuese mi fuerte y me confundiera de aleta.

Locutado en "Historias Mínimas" de Candelaria Radio (5 junio 2026) 

viernes, 5 de junio de 2026

NO SE PUEDE TENER TODO

Esta semana ha sido de locos. No paraban de pasar por la charca princesas y más princesas pidiendo un beso para deshacer uno u otro hechizo: verrugas, cojeras, alopecias... así no se puede vivir. Y uno, que es sapo pero galante, no tenía bastante boca para atenderlas a todas. Entonces ha llegado el Príncipe Azul con una urticaria y, al unir nuestros labios, me he convertido en humano. Ahora vivo con él en Palacio y somos felices. Eso sí, sin dejar de rascarnos.

Publicado en la web de Adella Brac (Reto 5 líneas, junio 2026)