jueves, 25 de junio de 2026

DAR CON LA TECLA

Siempre quise enrolarme en un circo. Lo primero que probé fue a amaestrar pulgas, pero era demasiada presión estar siempre pendiente de que no se escapasen camufladas en el primer perro que se cruzase en su camino. Eran muy díscolas, mis pulgas. Acabé por venderlas a un titiritero con pretensiones y compré una recua de perros amaestrados, con idea de enseñarles a jugar al fútbol -cuatro contra cuatro, ni el dinero ni la paciencia me daban para más-, conmigo de entrenador y árbitro al mismo tiempo.

El problema vino al darme cuenta de que un delantero centro era hembra y el defensa del equipo contrario le ponía ojitos. Por eso resultaban tan bien las tácticas de ataque de ella, mientras que las defensivas de él hacían agua por los cuatro costados, porque le cedía el paso y el balón en cuanto me despistaba. Nueve goles a cero después, cuatro de los chuchos ladraban exultantes, mientras que los otros cuatro gruñían y enseñaban los dientes. Bueno, tres en realidad: el defensa en cuestión se limitaba a mirar a su heroína con la lengua fuera y babeando cosa mala. No eran formas.

Al final, decidí vender también los perros y pasarme a las tácticas equilibradas, que son las que mejor funcionan para caminar por la cuerda floja.

Publicado en la segunda propuesta (cuarto día) del concurso de microrrelatos "El Mundial también se escribe" de Facebook (junio 2026)

miércoles, 24 de junio de 2026

EN PRÁCTICAS

Alguien se había llevado el balón en nuestras narices. Desde que tocó en la bota de Juanito hasta que Emilín dio un puntapié al aire habían pasado apenas diez segundos, y nadie se había acercado a nosotros. Nos quedamos perplejos y desorientados, mirándonos unos a otros sin saber qué hacer. Toño propuso, con buen criterio, buscar la pelota: “no puede estar muy lejos”. Juanito se sonrojó, sabiendo que aludía a su escasa fuerza en los pases, y se fue a remover los matorrales del otro extremo del campo. Berto y yo revolvimos abrigos y mochilas, Quique se asomó al barranco del río, Paco inspeccionó los árboles vecinos. Todo en balde.

Mientras, Ernestina, con cara de póker, escondía a la espalda la varita del curso avanzado de magia que le había llegado por correo aquella misma mañana, junto con las instrucciones del primer hechizo: “desapariciones”.

Publicado en la segunda propuesta (tercer día) del concurso de microrrelatos "El Mundial también se escribe" de Facebook (junio 2026)

martes, 23 de junio de 2026

ULTRA EFICIENCIA

Alguien se había llevado el balón firmado por la selección de la vitrina de honor del club. Contratamos un detective para que le siguiera la pista, preparamos un maletín con billetes pequeños por si pedían rescate, mandamos cartas a los periódicos y empapelamos las farolas de la ciudad con pasquines. Unas horas después, el balón volvía a estar en su sitio, reluciente, sin una sola letra. Y el nuevo conserje presumía, ufano, de la receta de su bisabuela para limpiar los rayajos de cualquier superficie.

Publicado en la segunda propuesta (tercer día) del concurso de microrrelatos "El Mundial también se escribe" de Facebook (junio 2026)

lunes, 22 de junio de 2026

LOS PELIGROS DE LA GULA

Tengo que refrenar un poco mi maestría culinaria o esto va a ser un desastre. Desde que seguí aquel curso de alta cocina por Internet, nunca falta en la mesa del almuerzo un cremoso paté de berenjenas, unas deliciosas tartaletas rellenas de ensalada de pato, un salmón marinado al hinojo, o un esponjoso coulant de chocolate con naranja. Total, que acaban todos tan ahítos que nadie es capaz de dar un palo al agua. El Jefe está que trina: estamos ya en el sexto día, mañana toca descanso, y el Planeta ahí abajo, sin empezar.

Locutado en "Historias Mínimas" de Candelaria Radio (19 junio 2026)

domingo, 21 de junio de 2026

NUNCA JAMÁS

Alguien se había llevado el balón, chafándonos el partidazo destinado a zanjar, de una vez por todas, las diferencias entre Indios y Piratas. El primer sospechoso siempre es el más obvio, y todos volvimos la mirada hacia Garfio, pero se le veía tan ilusionado con su casaca negra y su silbato al cuello que tuvimos que descartarle. Los Niños Perdidos ni se habían enterado del percance, ocupados como estaban compitiendo con las Sirenas por ver quién jaleaba más fuerte y quién agitaba los banderines con más ganas. Entonces caí en la cuenta de que Campanilla brillaba por su ausencia. Volé hasta el Árbol del Ahorcado y la encontré sentada encima del esférico, enfurruñada porque no la dejábamos arbitrar. Traté de quitárselo, pero ella fue más rápida y lo lanzó con maestría justo al acercarse aquel maldito tic-tac. Desde entonces, solo organizamos partidas de petanca.

Publicado en la segunda propuesta (tercer día) del concurso de microrrelatos "El Mundial también se escribe" de Facebook (junio 2026)

sábado, 20 de junio de 2026

EN EL PEOR MOMENTO

Ya hemos dispuesto sobre la mesa del comedor los anteojos del abuelo Enrique, la aguja de calceta de la abuela Teodora, la pluma estilográfica del tío Francisco, la paleta matamoscas de papá y el cuchillo jamonero de mamá. Pero nos falta algo suyo, algo que él realmente apreciase. "Necesitamos el cromo de Iniesta", murmuró mi hermana, recordando aquella colección de la que nunca se separaba, "era su favorito". Yo corro a buscar el cartoncito descolorido y con una esquina doblada. A la mesa.

Entonces abrimos el libro de hechizos y empezamos con la invocación, colocando las manos enlazadas sobre los objetos allí reunidos. Repetimos una y otra vez la salmodia hasta que nuestro querido hermano aparece ante nosotras, envuelto en humo blanco, con un halo rodeando su cabeza y cara de muy mala leche.

Nos fijamos en su atuendo deportivo, las botas de tacos, el número 6 en la camiseta roja. Y, tras la tremenda filípica por haberlo sacado del partido que su equipo iba ganando por goleada, nos insta a que revirtamos el conjuro y le devolvamos sus alas para que pueda acabar el encuentro. "Lo de la resurrección, si acaso, lo dejamos para cuando termine la temporada".

Publicado en la segunda propuesta (primer día) del concurso de microrrelatos "El Mundial también se escribe" de Facebook (junio 2026)

viernes, 19 de junio de 2026

¿IZQUIERDA O DERECHA?

Iker camina por las calles de Pamplona la noche anterior al encierro: localiza el punto en el que le suelen fallar las fuerzas, desenrolla un charco que lleva bajo el brazo, y lo coloca junto a la pared. Para comprobar que funciona como es debido, mete la cabeza, que aparece en el armario de su cuarto y, satisfecho, se va a casa y duerme como un bendito.

Por la mañana, se viste con esmero y se coloca con gracia la txapela roja, sabiendo que este año ningún morlaco se la va a pisotear. En efecto, cuando va por la mitad del recorrido y siente ya en el cogote el resuello de uno de los astados, hace un quiebro y salta al charco, que le aguarda en el lugar oportuno. Pero algo falla: en lugar de caer dentro de su armario, sus pies chocan contra el suelo, salpicando agua embarrada todo alrededor. Perplejo, mientras una testuz -no unos cuernos, por fortuna- le hace emprender vuelo, alcanza a ver otro charco en la misma posición de la acera contraria. Y a su amigo Unai que, al pisarlo mientras corre, desaparece de golpe de la vista. Maldita dislexia.

7º lugar en el XVIII Certamen de Microrrelatos de San Fermín (junio 2026)

jueves, 18 de junio de 2026

CRUCERO EN CERCANÍAS

Sé que echa de menos el mar, su vieja barca de pesca, el olor del salitre y las algas. El puerto queda lejos pero la estación está al lado de casa. “Vamos, abuelo, demos un paseo en tren”. Nos cuesta llegar pero, al fin, bien acomodados, iniciamos el viaje: abandonamos el pantalán de Tres Cantos para zambullirnos en el oleaje de El Goloso, esquivar un navío pirata en Cantoblanco y avistar una ballena blanca en Fuencarral. Al llegar a Chamartín, nos apeamos siguiendo el canto de una sirena y, en su compañía, emprendemos el regreso.

Finalista XX Certamen "El tren y el viaje" (RENFE), junio 2026 

miércoles, 17 de junio de 2026

LA IMPORTANCIA DE LA CLIMATOLOGÍA

En algún lugar sonó un silbato: lejos, muy lejos, pasó un tren cortando el paisaje. Aprovecharon el sonido como señal del inicio del partido y se desplazaron sobre la hierba húmeda de rocío a toda la velocidad que les permitían sus menudos cuerpos. Que no era mucha. Aunque todo es relativo y ellos tenían la impresión de estar volando hacia la única portería de que disponían, delimitada por un par de palos pinchados en el suelo. Habían sorteado los equipos nada más llegar al campo pero ninguno recordaba ya cuáles eran las alineaciones, ni falta que hacía: el objetivo era marcar un gol, y daba lo mismo si el pase lo había servido un camarada o un contrario, al fin y al cabo se trataba de un partido amistoso y pensaban celebrarlo con la misma euforia fuera cual fuese el color de la ausente camiseta victoriosa. Y ahí estaba, por fin habían conseguido acercarse a la portería cuando apareció una nube y, fieles a las viejas costumbres, todos retrajeron sus cuernos y desaparecieron dentro de sus conchas hasta que saliera de nuevo el sol, sin importar los abucheos de las decepcionadas amapolas o que el bicho bola que usaban como balón aprovechara para darse a la fuga.

Publicado en la primera propuesta del concurso de microrrelatos "El Mundial también se escribe" de Facebook (junio 2026)

lunes, 15 de junio de 2026

NAUFRAGIO INTERIOR

Puse en cuarentena toda emoción al naufragar en el océano de mis recuerdos, cuando mi memoria se convirtió en una diminuta isla desierta, flotando a la deriva en un proceloso mar de desconocidos con buenas intenciones. La realidad, vestida de payaso triste, se asomaba por un estrecho ventanuco para ver cómo mi cuerpo quedaba reducido a un mero cascarón, anfitrión de ninguna nuez, sin sustancia, sin vida apenas. Mientras, la punta roma de mi consciencia escribía con arabescos en un imaginario cuaderno de bitácora el epílogo de este desastre naval que no ha dejado supervivientes.

Publicado en la web de la ONG Cinco Palabras (junio 2026)