sábado, 22 de agosto de 2026

TRAYECTORIAS DIVERGENTES

De repente, la luz se fue. La Luna alteró su órbita y creó un eclipse alternativo, apagando el Sol en pleno mediodía, sin previo aviso. Por solidaridad con los humanos, las estrellas brillaron en el cielo diurno, prestando su desinteresada ayuda para encarrilar de nuevo al díscolo satélite en el buen camino. Le hicieron firmar un compromiso de no injerencia en cuestiones astronómicas, obligándola a ceñirse a un estricto calendario. Ya no se han producido más altercados, pero el Sol ha perdido la alegría de brillar desde que ella ha dejado de cruzarse en su camino.

Publicado en la web de la ONG Cinco Palabras (agosto 2026)



viernes, 21 de agosto de 2026

IMPONDERABLES

Nos levantamos antes de que se encendiera el sol y caminamos durante un buen rato por piedras y barro porque aún no estaban puestas las calles. Cuando llegamos a la playa, en medio de una absoluta oscuridad, nos costó reconocer la orilla en medio de tanta negrura, así que clavamos la sombrilla donde mejor nos pareció, colocamos las esterillas debajo y nos sentamos a esperar. En vano. Me gustaría que nos hubieran avisado de que hoy las vacaciones cerraban por descanso del personal.

Publicado en la web de Adella Brac (Reto 5 líneas, agosto 2026)



jueves, 20 de agosto de 2026

DONDE MENOS TE LO ESPERAS

Se acercaba el final. Lo sabía. El pitido de la maquinita conectada a mi pecho me lo decía a gritos. Maldición. ¿Por qué había tenido que empeñarse Paula en que la llevase al cine? Precisamente esa tarde, que jugaba España los cuartos del Mundial. Puse una excusa ininteligible y salí a la carrera, a ver el partido en un bar.

Tras una docena de cervezas que no lograron mitigar los nervios de aquel eterno empate a cero, pedí un chupito de tequila para invocar a la Diosa Fortuna en esos últimos minutos. Lo apuré de un trago justo cuando encajábamos el fatídico gol decisivo en contra. Volví al coche con mal cuerpo y peor humor. Y eso era lo último que recordaba: en un momento estaba aferrado al volante, viendo desdoblarse ante mí una esquina de la calle, y al siguiente estaba aquí, rodeado de batas blancas. Por suerte, el diagnóstico no era tan grave como parecía: viviría para ver otro Mundial.

Mientras el sedante que acababan de inyectarme me iba sumiendo en un nebuloso sopor, atisbé por la puerta entreabierta una figura que caminaba por el pasillo remolcando un gotero. Se giró hacia mí por un instante y me guiñó un ojo, para después darse la vuelta y reanudar su paseo. Aún hoy no estoy seguro de si lo imaginé o si realmente vi el moreno trasero de Pelé asomando por la rendija de un camisón de hospital.

Publicado en la cuarta propuesta (séptimo día) del concurso de microrrelatos "El Mundial también se escribe" de Facebook (julio 2026)

miércoles, 19 de agosto de 2026

CAMBIO DE ESTADO

Camino apresurado por la acera, sin prestar atención a nada que no sean las punteras de mis zapatos avanzando por las baldosas. Quizá por eso no lo veo venir: de pronto, un impacto húmedo en mi cabeza me impulsa a llevar la mano hasta la región afectada y a soltar un feroz improperio al notar el pringue en mis dedos. Alzo la vista hacia la rama del árbol donde está aposentada la paloma que ha tenido la desfachatez de arrojarme uno de sus asquerosos proyectiles. Mírala, qué cara de satisfacción.

Sigo mi camino pero, concentrado en limpiarme el cuero cabelludo con un pañuelo de papel, no reparo en el camión que se me viene encima al cruzar la calle. Lo siguiente que veo es mi cuerpo allá abajo, en una cama de hospital, envuelto en un siniestro pitido plano. Después, una zona oscura y, al volver a abrir los ojos, me encuentro retrepado sobre la rama de un árbol, emitiendo un arrogante zureo.

Entonces me veo a mí mismo caminando apresurado por la acera, la cabeza baja, y sé exactamente cómo va a terminar esto. Podría dejarlo correr a ver si, por un milagro, regreso a mi estado anterior, pero elijo darme el gustazo y, en cuanto la cabeza se pone a tiro, suelto una bomba con todo mi cariño.

Ahora, toca alzar el vuelo y tratar de aprovechar lo mejor posible mi nueva vida, desoyendo los indignados berridos de mi antiguo yo.

Ganador de la V Edición del Concurso de Microrrelatos "La Turrona - Paco Esteban" (Jaraguas, Valencia), agosto 2026

martes, 18 de agosto de 2026

SIEMPRE SE SIRVE FRÍA

Cuando yo jugaba al fútbol en la Play con papá menudas palizas le pegaba. Ahora, en el estadio, en cuanto me descuido me saca tarjeta roja.

Publicado en la cuarta propuesta (sexto día) del concurso de microrrelatos "El Mundial también se escribe" de Facebook (julio 2026). Mención del jurado.

lunes, 17 de agosto de 2026

RELATIVISMO

Sigo caminando, hundiéndome hasta los tobillos en estas malditas arenas ardientes. Pero no puedo detenerme, tengo que llegar a lo alto de la siguiente duna antes del eclipse. A mis pies, el desierto infinito reluce bajo los rayos inmisericordes que nublan mi vista y queman mi piel. Por poco tiempo: la sombra ya comienza a devorar los bordes del disco solar, avanzando por su superficie como si un ejército de hormigas engullese toda luz y calor.

Completado el proceso, cuando ya solo queda un delgado hilo dorado acotando una perfecta esfera negra, el suelo se estremece, vibra, ruge. Debajo de mí se abre un remolino, me traga, me deslizo entre el polvo. Caigo a plomo, gimo, me alzo. Miro alrededor, elevo la vista al cielo de vidrio. Y compruebo que, en este lado del reloj de arena, el eclipse es de luna.

Finalista en el XIII Concurso de Microrrelatos "El Roblón" (Asociación Félix de Martino, Soto de Sajambre, León), julio 2026

domingo, 16 de agosto de 2026

VAMPIROS F.C.

Mi equipo era un desastre. Dejaban el campo hecho un asco a base de perder jirones de piel, mechones de pelo, globos oculares, dedos enteros. En cambio, cuando yo jugaba con ellos se venían arriba y hasta marcaban un gol de vez en cuando. Se les debía contagiar mi poderío. Solo bajo la luna llena, eso sí. De cualquier manera, al final de la temporada siempre eran nuestros rivales los que más victorias acumulaban. Cómo nos reímos el año que metí dentro de la Copa una ristra de ajos. Ellos no.

Publicado en la cuarta propuesta (sexto día) del concurso de microrrelatos "El Mundial también se escribe" de Facebook (julio 2026)

sábado, 15 de agosto de 2026

EL REBELDE

Agazapado en la página setenta y dos, aguardo impaciente al próximo lector: escondido tras la puerta de la biblioteca y provisto de una daga, confío en sorprender a mi asesino. Ya estoy harto de que sea él quien conquista a la hermosa mujer que me han dicho que aparece en el capítulo siguiente. Por una vez, yo seré el héroe. De todas formas, no me hago ilusiones: sé que en cuanto se entere el escritor, volverá a ponerme en mi lugar. Pero al menos, en esta lectura, podré enterarme de cómo acaba la novela.

Publicado en la antología de microrrelatos "Desprendimientos" de la web "Minificcion.com" (Tema: metaficción), agosto 2026


 

viernes, 14 de agosto de 2026

EN OTRA LIGA

Corrí por la banda, intentando con desesperación no pisarme la túnica -ay madre, cómo se están poniendo los bajos de barro, verás la que me va a caer- y no enredarme con los cordones de las sandalias, emperradas en desatarse una y otra vez. Justo cuando ya tenía ganada la posición, me llegó un pase largo niquelado que olía a gol desde lejos. Pero volví a hacerme un lío con las alas, que se me pusieron delante de los ojos, y el balón salió disparado por encima del larguero. Cuando yo jugaba con los vivos, todo era más fácil.

Publicado en la cuarta propuesta (sexto día) del concurso de microrrelatos "El Mundial también se escribe" de Facebook (julio 2026)

jueves, 13 de agosto de 2026

FAGOCITOSIS

La ciudad, abandonada siglos atrás, había sido sepultada por la jungla en un silencio absoluto, irrompible. Los melodiosos cantos de las avecillas, el rugido ocasional de alguna alimaña o el burbujeo incesante del río cercano no lograban más que arañar su superficie, sin llegar a transitar las calles tapizadas de maleza ni a penetrar en los edificios que abrían sus bocas desdentadas de cristales rotos al tedio de las últimas horas de la tarde.

El viajero -pantalón corto, camisa caqui, mochila a la espalda- se detuvo en las lindes marcadas por mojones de piedra verdeada por los años y la humedad. Enfocó los prismáticos y examinó, meticuloso, cada pedacito de aquel paisaje híbrido de vida vegetal y construcciones deshabitadas. ¿Qué horrible hecatombe había obligado a huir a sus moradores, renunciando a sus hogares, sus pertenencias, sus raíces? Nada a la vista sugería la más mínima explicación: se requería una investigación más profunda.

Apenas traspuso la línea invisible que trazaban las piedras, un malestar indefinido aplastó su ánimo. ¿Podía ser alguna bacteria en el aire que lo volvía sofocante? ¿O aquel silencio tan denso que le estallaba en los oídos? ¿Quizá los miles de ojos que intuía a su alrededor, observándolo maliciosos, aguardando la oportunidad para arrojarse sobre él, sabe Dios con qué perversos fines?

El viajero -sudoroso, temblando, acongojado- no llegó a percatarse de lo ocurrido cuando uno de los altos edificios se arqueó y colocó el vacío hueco de su portal sobre la insignificante figurita para deglutirla sin dejar rastro. Después, regresó a su posición original con leves crujidos -y, tal vez, un disimulado eructo-, se sacudió para acomodar su espesa melena de hiedra y dejó paso, de nuevo, al silencio.

Publicado en la Revista Digital "Pansélinos" nº 54 (julio 2026)

miércoles, 12 de agosto de 2026

ESO NO ES FÚTBOL

Cuando yo jugaba, nos dejábamos las piernas corriendo por el césped y más de una espinilla en los tacos de la bota de algún contrario. Ahora veo a mi nieto ahí sentado, sin sudar, sin una sola mota de barro en la camiseta, sin conocer siquiera a los demás miembros de su equipo o a sus rivales, y se me revuelven las tripas. Me largo a la calle y le dejo frente al ordenador, con el dichoso mando en la mano, murmurando bajito "gol".

Publicado en la cuarta propuesta (sexto día) del concurso de microrrelatos "El Mundial también se escribe" de Facebook (julio 2026)

martes, 11 de agosto de 2026

SIN PERDÓN

Por mi mesa han pasado los más sabrosos estofados de ternera, las más exquisitas doradas a la sal, las tortillas de patata más perfectas, los canapés más originales. He disfrutado de todos esos manjares y de muchos otros, pero al llegar al postre siempre me mantuve fiel a mi adorado helado de chocolate. Hasta que probé una deliciosa crêpe suzette: desde ese día no tomo otro dulce. Y ha llegado a mis oídos que ahora el chocolate sabe amargo.

Publicado en la antología de microrrelatos "Infieles descubiertos" de la web "Minificcion.com" (Tema: infidelidades), julio 2026

lunes, 10 de agosto de 2026

EL QUINTO SENTIDO

Se desató una tormenta que dejó sin electricidad a todo el barrio. Papá y yo nos quedamos helados frente a la pantalla muda y ciega de nuestro gigantesco y ultra moderno televisor de plasma, retorciéndonos las manos de angustia; ni siquiera un trago de cerveza logró sacarnos de nuestro estado de estupor. Fue el grito del abuelo lo que al fin nos hizo reaccionar: corrimos a su cuarto para pegar la oreja a su viejo transistor a pilas y cantar los tres juntos el gol de la victoria.

Publicado en la cuarta propuesta (quinto día) del concurso de microrrelatos "El Mundial también se escribe" de Facebook (julio 2026). Mención del jurado y seleccionado para pasar a la fase eliminatoria.

domingo, 9 de agosto de 2026

MAR ADENTRO

Mi abuelo siempre contaba que, una noche de faena, pescó a mi abuela en sus redes y que ella cambió su cola de escamas plateadas por una vida juntos. La abuela le quitaba importancia con la mano, mientras cruzaban sonrisas cómplices. Cuando el abuelo murió, creí que ella se nos iba detrás. Se pasaba todo el día sentada en el sofá, pálida, con un velo triste en la mirada, como uno de esos cielos grises de lluvia fina. Desaparecido lo que la anclaba a la tierra, el mar la reclamaba con un murmullo insistente y poderoso, y cada vez bajaba con mayor frecuencia a la playa, a enredar los pies en la espuma que lamía la arena, dejando que el viento le alborotase las canas y los sentimientos.

Hoy, no conseguimos encontrarla por ninguna parte. Sus huellas se pierden entre las rocas y sus zapatillas flotan en un charquito que dejó la marea, junto a unas algas y un cangrejo asustado. Sospecho que al fin ha regresado allí donde pertenecía: en esa botella con un velero dentro que me regaló el abuelo por mi quince cumpleaños, junto al barco nada ahora una sirena de cola plateada y canas al viento.

Publicado en la web "EstaNocheTeCuento.com" (Tema: "Pertenencia") y seleccionado para la repesca anual (agosto 2026)

sábado, 8 de agosto de 2026

EL PARTIDO DE LA MARMOTA

Se desató una tormenta espantosa a falta de tres minutos para acabar el partido. Los árbitros volaron por los aires, las gradas fueron engullidas por una extraña niebla, público incluido, y las porterías se hundieron en el suelo. Cuando todo acabó, los dos equipos salían al campo en perfecta formación, la gente aplaudía, y lucía un sol espléndido. Se pitó el inicio del encuentro y, a falta de tres minutos para acabar, se desató una tormenta espantosa...

Publicado en la cuarta propuesta (quinto día) del concurso de microrrelatos "El Mundial también se escribe" de Facebook (julio 2026)

jueves, 6 de agosto de 2026

MENUDA DIFERENCIA

Estoy entusiasmado entrenando a mi nuevo equipo. Todos vistiendo a juego, tan disciplinados y cumplidores. No como los golfos de mi planeta.

Publicado en la cuarta propuesta (cuarto día) del concurso de microrrelatos "El Mundial también se escribe" de Facebook (julio 2026)

EL ÁLGEBRA DEL BALÓN

El profe de mates nos entrena en los recreos. Sumamos pases, dividimos al rival, reducimos al mínimo las faltas, y multiplicamos los goles.

Publicado en la cuarta propuesta (cuarto día) del concurso de microrrelatos "El Mundial también se escribe" de Facebook (julio 2026)

miércoles, 5 de agosto de 2026

NADIE ES PERFECTO

Era el mejor entrenador del mundo. La pega: no conocía el idioma. No es de extrañar que los jugadores acabasen bailando ballet en el campo.

Publicado en la cuarta propuesta (cuarto día) del concurso de microrrelatos "El Mundial también se escribe" de Facebook (julio 2026)

martes, 14 de julio de 2026

AMOR ETERNO

Mi marido siempre fue muy celoso. Estaba empeñado en que el cariño que yo le profesaba a Julio, que era como un hermano para mí, escondía algo más turbio. Una tarde sucumbió a sus sospechas y nos envió a ambos al otro barrio de dos certeros disparos en el corazón. Arrepentido, imaginando que estamos juntos y felices en el Más Allá, carga de nuevo la pistola y nos sigue. Así podrá vigilarnos por toda la Eternidad.

Publicado en la antología de microrrelatos "El idioma de los inocentes" de la web "Minificcion.com" (Tema: personaje inocente), julio 2026


lunes, 13 de julio de 2026

DEBERES DE LENGUA

Los aforismos nunca han sido mi fuerte, pero procuro encarar con optimismo tu petición de socorro para ayudarte a escribir uno para la clase de mañana. Si a mí no me falta valentía, a ti te sobra imaginación, por lo que acabamos inventando un microrrelato. Confío en que la bondad y el amor por las letras de la señorita Claudia la animen a perdonarnos el desvío del tema propuesto y te ponga el sobresaliente que mereces. Además, siempre podemos presentarlo a algún concurso. ¿Te imaginas que ganamos seis mil euros?

Publicado en la web de la ONG Cinco Palabras (julio 2026)

domingo, 12 de julio de 2026

¿ALGÚN VOLUNTARIO?

Todos dieron automáticamente y al unísono un paso atrás, dejando a Rafa en fuera de juego. Y al muchacho no le quedó otra que ir a por la segadora de césped, mientras el resto cogían los balones y empezaban a practicar tiros a puerta.

Publicado en la cuarta propuesta (tercer día) del concurso de microrrelatos "El Mundial también se escribe" de Facebook (julio 2026)

sábado, 11 de julio de 2026

OPTIMISMO A ULTRANZA

El fuera de juego está clarísimo pero, aun así, Pedrito no hace ni amago de coger el silbato que pende de su cuello. Los jugadores del equipo infractor guardan silencio; los del contrario vocean indignados. La que más, Raquel, que agarra al árbitro por el cuello de la camiseta y lo zarandea, echando chispas por los ojos. Al acabar con él, abandona el campo a grandes zancadas, mientras Pedrito aguanta el chaparrón con una sonrisa bobalicona en la cara. ¡Ha funcionado! Meses sin hacerle ni caso y al fin ha conseguido su atención. La cosa marcha.

Publicado en la cuarta propuesta (tercer día) del concurso de microrrelatos "El Mundial también se escribe" de Facebook (julio 2026)

jueves, 9 de julio de 2026

MI NUEVO YO

Me fui de copas con unos amigos y, aun a sabiendas de que el alcohol me sienta fatal, bebí demasiado. Mi novio de toda la vida acababa de abandonarme y necesitaba olvidar. A la mañana siguiente desperté con un horrible dolor de cabeza y, al abrir los ojos, vi que me encontraba en medio del mar, junto a una balsa de troncos ocupada por un náufrago clavadito a mi ex. Pero lo más raro de todo era lo apetecible que se me antojaba. Eso, y las cinco filas de dientes con las que le sonreí.

Publicado en la web de Adella Brac (Reto 5 líneas, julio 2026)

APLICACIÓN PRÁCTICA

Estoy harta de que mi marido me discuta cada jugada al terminar el partido. Que si no ha sido penalti, que si el fuera de juego era dudoso, que si ese gol había que anularlo. Nunca pensé que, siendo árbitro, el peor crítico lo tendría en casa. Pero ahora ya estamos mejor: se mantiene siempre tranquilo y calladito, lo único que delata su desacuerdo son esas venitas rojas que le resaltan en los ojos. Muy útil, ese manual sobre momificación que encontré por casualidad en una librería de viejo.

Publicado en la cuarta propuesta (segundo día) del concurso de microrrelatos "El Mundial también se escribe" de Facebook (julio 2026)

miércoles, 8 de julio de 2026

LA MEJOR GARANTÍA

Desde que la profe nos prohibió jugar al fútbol en los recreos, nos hemos centrado más en los estudios y ya estamos mejor preparados para el examen final. Yo, además, para asegurarme el sobresaliente, voy a venir vestido con camiseta roja y botas de tacos: me han soplado que el examinador es forofo de la selección.

Publicado en la cuarta propuesta (segundo día) del concurso de microrrelatos "El Mundial también se escribe" de Facebook (julio 2026)

martes, 7 de julio de 2026

¿TAN TONTA COMO PARECE?

A fuerza de fingir sordera, despiste y torpeza, arruinando continuamente mis encargos y dejando a mi paso un reguero de clientes insatisfechos, la Agencia de Hadas Madrinas ha optado ¡al fin! por concederme la jubilación anticipada. Ya soy libre.

Publicado en la antología de microrrelatos "¿Se necesitan las hadas madrinas?" de la web "Minificcion.com" (Tema: hadas madrinas), julio 2026

domingo, 5 de julio de 2026

¿AGRESIVO YO?

Todo el mundo se había dado cuenta de que la camiseta le estaba pequeña. También se habían percatado de lo que eso implicaba. Pero a él le daba igual: ¿acaso no se había zampado el cocodrilo un reloj, una radio, y unas botas viejas? ¿Por qué él no podía comerse a un miserable mono para sustituirle como delantero centro? La culpa era del elefante: si le hubiera seleccionado para el equipo titular, no habría tenido que llegar a ese extremo.

En cuanto el búho, retrepado a salvo en su rama, pitó el inicio del encuentro, el leopardo atrapó el balón y voló hacia la portería contraria, sin importarle lo más mínimo ir enseñando el ombligo por debajo del borde de aquella raquítica camiseta.

Publicado en la cuarta propuesta (primer día) del concurso de microrrelatos "El Mundial también se escribe" de Facebook (julio 2026)

sábado, 4 de julio de 2026

HACIENDO BALANCE

Se miró en el espejo del vestuario. El pantalón no era del color apropiado, le sobraban dos números en las botas y la camiseta le estaba pequeña. Y aun así, se le veía el chaval más feliz del mundo. Al salir al campo detrás de la fila de jugadores, el estadio se puso en pie para ovacionarle y unas lágrimas asomaron a sus ojos. No por lástima, no, esa etapa ya pasó; tampoco de alegría, esa iba por dentro, muy adentro, en sus mismos cimientos. Eran de emoción al imaginar a su abuela viviendo todo aquello en el pueblo, sentada en la cocina, con la oreja pegada a su vieja radio.

Envió un tímido saludo con la mano a sus padres, que le sonreían desde la grada, y se dispuso a ejecutar el saque de honor. Para eso estaba allí. Aunque la equipación no fuera la adecuada: el flamante conjunto del equipo que le habían regalado lo había guardado en la maleta como oro en paño y se había enfundado su ropa de fútbol de toda la vida, la de antes del accidente. Aunque solo fueran dos minutos de gloria. Aunque la silla se atascase en el césped al empujar el balón con la rueda.

Había perdido un par de piernas pero había ganado una vida.

Publicado en la cuarta propuesta (primer día) del concurso de microrrelatos "El Mundial también se escribe" de Facebook (julio 2026)

jueves, 2 de julio de 2026

LLEVAMOS ASÍ UNA ETERNIDAD

El bar estaba vacío de alegría, de ilusiones, de esperanza. La apabullante goleada en contra nos había dejado a todos planos y silenciosos. A primera hora de la tarde habíamos llegado animados y bullangueros, a ver en pantalla grande el partido crucial de nuestro equipo que nos permitiría, al fin, ascender a primera división. El primer gol lo habían marcado nuestros chicos -de cabeza, nada menos- y la reacción había sido estruendosa. Las botas firmadas por Pelé aún giraban colgadas en el ventilador del techo -para repartir suerte, dijo alguien- cuando llegó el empate y la peña enmudeció. Hasta la tortuga del hijo del dueño desapareció en el interior de su concha, agobiada. Después fueron cayendo uno tras otro los tantos del equipo contrario, como losas que iban sepultando nuestras voces en el vacío. Al final, tuvimos que resignarnos a seguir en segunda y, arrastrando los pies, regresamos al cementerio, donde nos recibió una marcha fúnebre que nos sonó a pitorreo. Nos despedimos con desgana y cada uno se encerró en su nicho, a aguardar la Liga del próximo año.

Publicado en la tercera propuesta del concurso de microrrelatos "El Mundial también se escribe" de Facebook (junio 2026)

miércoles, 1 de julio de 2026

ECOS DE LA MEMORIA

El bar estaba vacío, polvoriento, achacoso. Las botas de Don Ramón ya no hacían crujir los viejos tablones del suelo. La jaula de Toñín se balanceaba junto al ventanal, fauces desdentadas de cristales rotos, chirriando sin cesar su lamento por la ausencia del pajarillo que daba sentido a su existencia. La radio de la abuela permanecía muda en su rincón, empeñada ferozmente en olvidar aquel bolero que solía sonar a todas horas cuando el local bullía de vida, y cuyo ecos, a veces, aún se le escapaban sin querer por los altavoces en un murmullo entrecortado y melancólico.

Desde que el pueblo quedó desierto, nadie había vuelto a pisar por allí pero, en las noches de tormenta, cuando los rayos iluminaban los tejados, la antena del bar temblaba y el vetusto televisor reproducía de nuevo el encuentro de la selección en la final de aquel memorable Mundial, el último que habían visto todos juntos. Y las botas de Don Ramón saltaban de alegría al compás del himno, coreado por los trinos de Toñín, resonaban los silbidos y volaban las bufandas, y la radio gritaba sin cesar el gol de la victoria, mientras los jugadores se abrazaban en blanco y negro en la nevada pantalla. Después, al cesar la lluvia, todo volvía a congelarse en el silencio y en el tiempo, y de aquel partido no quedaban más que unos restos de confeti en el suelo y unas lágrimas de brandy empañando el mostrador.

Publicado en la tercera propuesta del concurso de microrrelatos "El Mundial también se escribe" de Facebook (junio 2026)

martes, 30 de junio de 2026

NO SON LOS MISMOS BRAZOS

El bar estaba vacío cuando entró ella, con un vestido ajustado que le ceñía unas curvas para despeñarse y unas botas hasta medio muslo que me recordaron a los piratas de las películas de mi infancia. La seguía un perrillo faldero con cara de malas pulgas que, en cuanto me descubrió tras la barra, se puso a emitir unos ladridos -si se les podía llamar así- breves y agudos, sumamente desagradables. Yo hice una mueca -no le tiré un vaso a la cabeza por ir con quien iba- y me limité a subir el volumen de la radio. Entonces me di cuenta de que sonaba Joe Cocker -¿pero que emisora había puesto, Madre de Dios?- pidiéndole que se desnudara. Ella sonrió, silenció al chucho con un gesto tajante, y se acomodó en un taburete frente a mí. Yo ya soñaba con que me pediría un sombrero para dejárselo puesto y quitarse todo lo demás cuando apareció en tromba toda la peña futbolera del barrio gritando a pleno pulmón que nuestro equipo había ganado el Mundial. Mira que me gusta el fútbol, y aún más celebrarlo con los muchachos, pero aquella intrusión me supo a demonios. Ella se encogió de hombros y sin pedirme siquiera un café, mucho menos un sombrero, nos abandonó en brazos de nuestra euforia y nuestra testosterona. Para ser sincero, en esa ocasión yo habría renunciado gustoso al ansiado título con tal de abandonarme en sus brazos.

Publicado en la tercera propuesta del concurso de microrrelatos "El Mundial también se escribe" de Facebook (junio 2026)

lunes, 29 de junio de 2026

SOLO UN MINUTO

Miró el reloj: tenía el tiempo justo. Desplegó estratégicamente las figuras de cartón por la grada y conectó el radiocasete con el temporizador. Entonces cogió un balón, avanzó por la banda, dribló a un defensa imaginario, disparó a puerta y marcó el gol de su vida, mientras el radiocasete estallaba en vítores y aplausos enfervorecidos. “¡A la bimbobá!”, clamaba la grabación. Corrió por el campo devolviendo aquellas sonrisas plastificadas, antes de recogerlo todo y sepultarlo en su mochila. Cuando el guardia se asomó para preguntarle qué tal llevaba la faena, ya estaba otra vez acoplado a la segadora de césped.

Publicado en la segunda propuesta (séptimo día) del concurso de microrrelatos "El Mundial también se escribe" de Facebook (junio 2026)

domingo, 28 de junio de 2026

NI SE TE OCURRA

Decían que era rarita ya desde pequeña, cuando les arrancaba las alas a las moscas y la cola a las lagartijas, hervía sapos en jugo de mandrágora, y bailaba desnuda en el bosque bajo la luna llena. Después, de mayor, decidió atender la extravagante petición de su abuelo de hacerse árbitro de primera división. Hasta ahora, en más de doscientos partidos, no ha tenido que sacar ninguna tarjeta roja ni pitar ningún penalti: basta con que mire a los jugadores a los ojos para que se comporten con exquisita cortesía. Nadie quiere acabar el partido convertido en un asqueroso ratón.

Publicado en la segunda propuesta (sexto día) del concurso de microrrelatos "El Mundial también se escribe" de Facebook (junio 2026). Mención del jurado.

viernes, 26 de junio de 2026

SIEMPRE MÁS

Hoy, al levantarme, me miro al espejo. Como cada día. Pero hoy no es el mismo espejo o, al menos, no es el mismo rostro el que me devuelve la mirada desde el otro lado del vidrio. Hoy tiene un año más. Las lumbares un poco más tocadas, el supraespinoso un poco más tenso, el pelo un poco más blanco. Todo más. Sí, todo: también más ganas de vivir, de viajar, de compartir. De hablar con los amigos, de comer helados, de escribir. Más inviernos pisando charcos, más veranos saltando olas, más noches en blanco, más estrellas que añorar. Porque no se cumplen 59 años todos los días, ni siquiera todos los años, es una vez en la vida y hay que aprovecharlos, como todos, ni más ni menos. Bueno, sí, más. Siempre más. Por eso, le estampo un sonoro beso a mi espejo de cumpleaños y me voy a desayunar, mientras él se queda ahí, con una sonrisa más bobalicona que nunca pintada en el vidrio.


QUIEROPERONOPUEDO

Por la mañana, ya vestido de colegiado, disfruta de lo lindo sacando tarjetas de todos los colores a su mujer, a sus hijos, a la vecina, hasta al gato. Por no haber comprado cereales, por tirar el zumo en el mantel, por sacar la basura a deshora, por clavar las uñas en el sofá.

Después, en el campo, debidamente ubicado en su puesto de linier, mira con infinita envidia al árbitro principal cada vez que éste se echa mano al bolsillo de la camisa.

Publicado en la segunda propuesta (quinto día) del concurso de microrrelatos "El Mundial también se escribe" de Facebook (junio 2026). Mención del jurado.


jueves, 25 de junio de 2026

DAR CON LA TECLA

Siempre quise enrolarme en un circo. Lo primero que probé fue a amaestrar pulgas, pero era demasiada presión estar siempre pendiente de que no se escapasen camufladas en el primer perro que se cruzase en su camino. Eran muy díscolas, mis pulgas. Acabé por venderlas a un titiritero con pretensiones y compré una recua de perros amaestrados, con idea de enseñarles a jugar al fútbol -cuatro contra cuatro, ni el dinero ni la paciencia me daban para más-, conmigo de entrenador y árbitro al mismo tiempo.

El problema vino al darme cuenta de que un delantero centro era hembra y el defensa del equipo contrario le ponía ojitos. Por eso resultaban tan bien las tácticas de ataque de ella, mientras que las defensivas de él hacían agua por los cuatro costados, porque le cedía el paso y el balón en cuanto me despistaba. Nueve goles a cero después, cuatro de los chuchos ladraban exultantes, mientras que los otros cuatro gruñían y enseñaban los dientes. Bueno, tres en realidad: el defensa en cuestión se limitaba a mirar a su heroína con la lengua fuera y babeando cosa mala. No eran formas.

Al final, decidí vender también los perros y pasarme a las tácticas equilibradas, que son las que mejor funcionan para caminar por la cuerda floja.

Publicado en la segunda propuesta (cuarto día) del concurso de microrrelatos "El Mundial también se escribe" de Facebook (junio 2026)

miércoles, 24 de junio de 2026

EN PRÁCTICAS

Alguien se había llevado el balón en nuestras narices. Desde que tocó en la bota de Juanito hasta que Emilín dio un puntapié al aire habían pasado apenas diez segundos, y nadie se había acercado a nosotros. Nos quedamos perplejos y desorientados, mirándonos unos a otros sin saber qué hacer. Toño propuso, con buen criterio, buscar la pelota: “no puede estar muy lejos”. Juanito se sonrojó, sabiendo que aludía a su escasa fuerza en los pases, y se fue a remover los matorrales del otro extremo del campo. Berto y yo revolvimos abrigos y mochilas, Quique se asomó al barranco del río, Paco inspeccionó los árboles vecinos. Todo en balde.

Mientras, Ernestina, con cara de póker, escondía a la espalda la varita del curso avanzado de magia que le había llegado por correo aquella misma mañana, junto con las instrucciones del primer hechizo: “desapariciones”.

Publicado en la segunda propuesta (tercer día) del concurso de microrrelatos "El Mundial también se escribe" de Facebook (junio 2026)

martes, 23 de junio de 2026

ULTRA EFICIENCIA

Alguien se había llevado el balón firmado por la selección de la vitrina de honor del club. Contratamos un detective para que le siguiera la pista, preparamos un maletín con billetes pequeños por si pedían rescate, mandamos cartas a los periódicos y empapelamos las farolas de la ciudad con pasquines. Unas horas después, el balón volvía a estar en su sitio, reluciente, sin una sola letra. Y el nuevo conserje presumía, ufano, de la receta de su bisabuela para limpiar los rayajos de cualquier superficie.

Publicado en la segunda propuesta (tercer día) del concurso de microrrelatos "El Mundial también se escribe" de Facebook (junio 2026)

lunes, 22 de junio de 2026

LOS PELIGROS DE LA GULA

Tengo que refrenar un poco mi maestría culinaria o esto va a ser un desastre. Desde que seguí aquel curso de alta cocina por Internet, nunca falta en la mesa del almuerzo un cremoso paté de berenjenas, unas deliciosas tartaletas rellenas de ensalada de pato, un salmón marinado al hinojo, o un esponjoso coulant de chocolate con naranja. Total, que acaban todos tan ahítos que nadie es capaz de dar un palo al agua. El Jefe está que trina: estamos ya en el sexto día, mañana toca descanso, y el Planeta ahí abajo, sin empezar.

Locutado en "Historias Mínimas" de Candelaria Radio (19 junio 2026)

domingo, 21 de junio de 2026

NUNCA JAMÁS

Alguien se había llevado el balón, chafándonos el partidazo destinado a zanjar, de una vez por todas, las diferencias entre Indios y Piratas. El primer sospechoso siempre es el más obvio, y todos volvimos la mirada hacia Garfio, pero se le veía tan ilusionado con su casaca negra y su silbato al cuello que tuvimos que descartarle. Los Niños Perdidos ni se habían enterado del percance, ocupados como estaban compitiendo con las Sirenas por ver quién jaleaba más fuerte y quién agitaba los banderines con más ganas. Entonces caí en la cuenta de que Campanilla brillaba por su ausencia. Volé hasta el Árbol del Ahorcado y la encontré sentada encima del esférico, enfurruñada porque no la dejábamos arbitrar. Traté de quitárselo, pero ella fue más rápida y lo lanzó con maestría justo al acercarse aquel maldito tic-tac. Desde entonces, solo organizamos partidas de petanca.

Publicado en la segunda propuesta (tercer día) del concurso de microrrelatos "El Mundial también se escribe" de Facebook (junio 2026)

sábado, 20 de junio de 2026

EN EL PEOR MOMENTO

Ya hemos dispuesto sobre la mesa del comedor los anteojos del abuelo Enrique, la aguja de calceta de la abuela Teodora, la pluma estilográfica del tío Francisco, la paleta matamoscas de papá y el cuchillo jamonero de mamá. Pero nos falta algo suyo, algo que él realmente apreciase. "Necesitamos el cromo de Iniesta", murmuró mi hermana, recordando aquella colección de la que nunca se separaba, "era su favorito". Yo corro a buscar el cartoncito descolorido y con una esquina doblada. A la mesa.

Entonces abrimos el libro de hechizos y empezamos con la invocación, colocando las manos enlazadas sobre los objetos allí reunidos. Repetimos una y otra vez la salmodia hasta que nuestro querido hermano aparece ante nosotras, envuelto en humo blanco, con un halo rodeando su cabeza y cara de muy mala leche.

Nos fijamos en su atuendo deportivo, las botas de tacos, el número 6 en la camiseta roja. Y, tras la tremenda filípica por haberlo sacado del partido que su equipo iba ganando por goleada, nos insta a que revirtamos el conjuro y le devolvamos sus alas para que pueda acabar el encuentro. "Lo de la resurrección, si acaso, lo dejamos para cuando termine la temporada".

Publicado en la segunda propuesta (primer día) del concurso de microrrelatos "El Mundial también se escribe" de Facebook (junio 2026)

viernes, 19 de junio de 2026

¿IZQUIERDA O DERECHA?

Iker camina por las calles de Pamplona la noche anterior al encierro: localiza el punto en el que le suelen fallar las fuerzas, desenrolla un charco que lleva bajo el brazo, y lo coloca junto a la pared. Para comprobar que funciona como es debido, mete la cabeza, que aparece en el armario de su cuarto y, satisfecho, se va a casa y duerme como un bendito.

Por la mañana, se viste con esmero y se coloca con gracia la txapela roja, sabiendo que este año ningún morlaco se la va a pisotear. En efecto, cuando va por la mitad del recorrido y siente ya en el cogote el resuello de uno de los astados, hace un quiebro y salta al charco, que le aguarda en el lugar oportuno. Pero algo falla: en lugar de caer dentro de su armario, sus pies chocan contra el suelo, salpicando agua embarrada todo alrededor. Perplejo, mientras una testuz -no unos cuernos, por fortuna- le hace emprender vuelo, alcanza a ver otro charco en la misma posición de la acera contraria. Y a su amigo Unai que, al pisarlo mientras corre, desaparece de golpe de la vista. Maldita dislexia.

7º lugar en el XVIII Certamen de Microrrelatos de San Fermín (junio 2026)

jueves, 18 de junio de 2026

CRUCERO EN CERCANÍAS

Sé que echa de menos el mar, su vieja barca de pesca, el olor del salitre y las algas. El puerto queda lejos pero la estación está al lado de casa. “Vamos, abuelo, demos un paseo en tren”. Nos cuesta llegar pero, al fin, bien acomodados, iniciamos el viaje: abandonamos el pantalán de Tres Cantos para zambullirnos en el oleaje de El Goloso, esquivar un navío pirata en Cantoblanco y avistar una ballena blanca en Fuencarral. Al llegar a Chamartín, nos apeamos siguiendo el canto de una sirena y, en su compañía, emprendemos el regreso.

Finalista XX Certamen "El tren y el viaje" (RENFE), junio 2026 

miércoles, 17 de junio de 2026

LA IMPORTANCIA DE LA CLIMATOLOGÍA

En algún lugar sonó un silbato: lejos, muy lejos, pasó un tren cortando el paisaje. Aprovecharon el sonido como señal del inicio del partido y se desplazaron sobre la hierba húmeda de rocío a toda la velocidad que les permitían sus menudos cuerpos. Que no era mucha. Aunque todo es relativo y ellos tenían la impresión de estar volando hacia la única portería de que disponían, delimitada por un par de palos pinchados en el suelo. Habían sorteado los equipos nada más llegar al campo pero ninguno recordaba ya cuáles eran las alineaciones, ni falta que hacía: el objetivo era marcar un gol, y daba lo mismo si el pase lo había servido un camarada o un contrario, al fin y al cabo se trataba de un partido amistoso y pensaban celebrarlo con la misma euforia fuera cual fuese el color de la ausente camiseta victoriosa. Y ahí estaba, por fin habían conseguido acercarse a la portería cuando apareció una nube y, fieles a las viejas costumbres, todos retrajeron sus cuernos y desaparecieron dentro de sus conchas hasta que saliera de nuevo el sol, sin importar los abucheos de las decepcionadas amapolas o que el bicho bola que usaban como balón aprovechara para darse a la fuga.

Publicado en la primera propuesta del concurso de microrrelatos "El Mundial también se escribe" de Facebook (junio 2026)

lunes, 15 de junio de 2026

NAUFRAGIO INTERIOR

Puse en cuarentena toda emoción al naufragar en el océano de mis recuerdos, cuando mi memoria se convirtió en una diminuta isla desierta, flotando a la deriva en un proceloso mar de desconocidos con buenas intenciones. La realidad, vestida de payaso triste, se asomaba por un estrecho ventanuco para ver cómo mi cuerpo quedaba reducido a un mero cascarón, anfitrión de ninguna nuez, sin sustancia, sin vida apenas. Mientras, la punta roma de mi consciencia escribía con arabescos en un imaginario cuaderno de bitácora el epílogo de este desastre naval que no ha dejado supervivientes.

Publicado en la web de la ONG Cinco Palabras (junio 2026)

viernes, 12 de junio de 2026

PALADINES INSOSPECHADOS

Alguien había arrancado y pisoteado los carteles que, por todo el pueblo, prohibían leer y escribir. Indignado, el alcalde envió a los soldados a la vieja escuela, que se había convertido en símbolo de resistencia y de libertad. Al sargento que aplicó el hombro a la puerta principal le costó derribarla, pero al fin la madera cedió y los pupitres que la bloqueaban fueron apartados sin contemplaciones mientras la tropa se abría paso por los pasillos hasta llegar al aula del fondo. Allí, la maestra protegía con su cuerpecillo frágil a un grupo de aterrados alumnos que estrechaban contra su pecho libros, cuadernos y estuches, como si les fuera la vida en ello. 

Los soldados los agarraron a todos y los sacaron a empellones hasta el patio, donde les aguardaba una desagradable sorpresa: los padres de los chiquillos habían tolerado muchos abusos e injusticias, callando para poder seguir viviendo tranquilos, pero no iban a dejar que les pusieran la mano encima a los niños. Y, mientras aquella turba enfurecida blandía horcas, palas y cuchillos de cocina, el pelotón se vio atacado por la retaguardia por un inesperado contingente de sillas y mesas, tizas y borradores, plumines y tinteros, pizarras y papeleras, que salían de la escuela volando y los golpeaban en la espalda, en la cabeza, en las piernas. 

Bajo aquel intenso fuego enemigo, no tuvieron más remedio que batirse en retirada y dejar que las letras siguieran campando libres por la aldea.

Publicado en Facebook para la "Primavera de Microrrelatos Indignados", en apoyo de la revuelta de docentes valencianos por la Educación Pública  (junio 2026)

jueves, 11 de junio de 2026

HABERLO PENSADO ANTES

En algún lugar sonó un silbato y todos se detuvieron. Sin apartar los ojos de la pantalla, traté de identificar quién había producido el discordante sonido. Al parecer, el culpable era el señor vestido de negro, el que no pertenecía a ninguno de los dos equipos que se enfrentaban. Se me escapaba el por qué del pitido, de sus manoteos agitados en todas direcciones, de los gritos y protestas de los jugadores, del indignado clamor en las gradas... Estaba claro que aún me quedaba mucho que descifrar antes de estar en condiciones de replicar aquel extraño modo de pasar el tiempo llamado “partido de fútbol”. A fuerza de revisar antiguas películas encontradas por casualidad en una polvorienta caja, en el interior de un vetusto y aún más polvoriento edificio llamado “estadio”, me iba haciendo una composición de las reglas del juego, y estaba seguro de poder organizar uno de aquellos encuentros para las celebraciones del Día de la Invasión. Pero reconozco que habría sido mucho más sencillo que un humano me explicase ciertas cosas. Si hubiéramos dejado alguno vivo.

Publicado en la primera propuesta del concurso de microrrelatos "El Mundial también se escribe" de Facebook (junio 2026)

lunes, 8 de junio de 2026

TENÍAS QUE SER TÚ

El príncipe había dormido cien años justos cuando una mosca se posó en sus labios. Hubo un resplandor y el bichito salió volando con su nuevo compañero: el príncipe mosca.

Publicado en la antología de microrrelatos "Reunión de los príncipes" de la web "Minificcion.com" (Tema: príncipes de fantasía), junio 2026

domingo, 7 de junio de 2026

Y YO SIN MIS GAFAS

Naufragamos en islas distintas pero lo suficientemente cercanas como para comunicarnos mediante señales de humo. De haber sabido hacerlas, claro. También podríamos haber intercambiado mensajes en una botella. De haber tenido papel, o lápiz, o siquiera botella. Carecíamos de banderolas que agitar, o de espejos para reflejar el sol, o de un mal megáfono que llevarnos a la boca para hablar a gritos. Desesperado, decidí entrenar a un delfín que rondaba por allí para que hiciera de intermediario. Lástima que la biología no fuese mi fuerte y me confundiera de aleta.

Locutado en "Historias Mínimas" de Candelaria Radio (5 junio 2026) 

viernes, 5 de junio de 2026

NO SE PUEDE TENER TODO

Esta semana ha sido de locos. No paraban de pasar por la charca princesas y más princesas pidiendo un beso para deshacer uno u otro hechizo: verrugas, cojeras, alopecias... así no se puede vivir. Y uno, que es sapo pero galante, no tenía bastante boca para atenderlas a todas. Entonces ha llegado el Príncipe Azul con una urticaria y, al unir nuestros labios, me he convertido en humano. Ahora vivo con él en Palacio y somos felices. Eso sí, sin dejar de rascarnos.

Publicado en la web de Adella Brac (Reto 5 líneas, junio 2026)

lunes, 1 de junio de 2026

CON ZAPATOS DE COLOR LIMÓN

Siempre vio las cosas de manera diferente a los demás y eso, pensaba él, le hacía especial, único, maravilloso. Según su familia, en cambio, todos muy tradicionales y enemigos acérrimos de cuanto pudiera alterar el pacífico devenir de sus días, constituía un peligro.

Él no se dejaba amilanar: seguía inventando vida extraterrestre bajo las piedras del sendero, animales extintos entre las hojas secas del parque, conjunciones astrales extraordinarias en cada luna llena, arcanos tesoros ocultos en las macetas del jardín. Aunque eso supusiera ser un paria, rodar por el mundo sin más compañía que su propia sombra, a paso lento, muy lento, para disfrutar del camino, con nada más que su casa a cuestas y asomando, a la menor oportunidad, sus cuernos al sol.

Publicado en la web "EstaNocheTeCuento.com" (Tema: "Imaginación") y seleccionado para la repesca anual (junio 2026)

jueves, 21 de mayo de 2026

NO HAY COLOR

Adán tomó una manzana, la acarició con reverencia, aspiró su aroma, mordisqueó su pedúnculo, lamió su piel caliente por el sol. Mientras, echaba fugaces miradas a Eva, impaciente por saber si sus maniobras la estaban excitando. Pero ella solo tenía ojos para la traviesa serpiente que jugueteaba entre sus muslos.

2º Premio en el Concurso de Nanorrelatos "Letras Eróticas" (Asociación Escritores en Rivas), mayo 2026

miércoles, 20 de mayo de 2026

EXPERIENCIA MARÍTIMA

Me habían dicho que aquel océano era magnífico pero nunca me habría imaginado, ni en mis sueños más locos, una cosa semejante. La enorme extensión de agua que se mecía con una cadencia lenta, hipnótica, bajo una bóveda reluciente. Las olas que, de pronto, comenzaron a encresparse, a salpicarme, a elevarse coronadas de espuma, a atraparme en sus fauces líquidas y voraces, a revolcarme en su abrazo hasta perder el sentido de lo que era arriba y abajo.

Impotente, miré por última vez a las demás moscas, a salvo al otro lado del cristal, y deseé no haber entrado jamás en aquella maldita lavadora.

Clasificado en la Fase Preliminar para el "Mundial de Microrrelatos" en Facebook de Historias Worter (mayo 2026)

martes, 19 de mayo de 2026

EL TIRO POR LA CULATA

Para conseguir tranquilidad, se esforzó mucho en asustar a los inquilinos: arrastrar de cadenas, gemidos, chirriar de puertas. No esperaba que los turistas acudieran en masa atraídos por el fantasma.

Publicado en la antología de microrrelatos "Atraviesan paredes" de la web "Minificcion.com" (Tema: una casa embrujada), mayo 2026

miércoles, 13 de mayo de 2026

TU TURNO

Mide cinco centímetros, usa gafas y viste de azul. Ya no recuerdo en qué película salía ni tampoco quién me lo regaló, pero llevaba tanto tiempo sobre la estantería del salón que he tardado en echarlo en falta. Rebusco en vano por todas partes: ha desaparecido sin dejar rastro. Mi primera sospecha es para la asistenta, vaya usted a saber para qué quiere la dichosa figurita, pero hay gente muy rara por ahí.

Entonces suena el timbre y, al abrir la puerta, ahí está: con traje azul y gafas, sólo que ahora es más alto que yo. No me gusta esa mirada vengativa. Tampoco vestir de azul, ni mi nuevo sitio en la estantería, ni medir cinco centímetros.

Publicado en la revista digital "La Oca Loca" (Daroca, Zaragoza), mayo 2026

martes, 12 de mayo de 2026

QUEMANDO NAVES

Papá dice que ya soy mayor para los cómics y que debo emprender lecturas más serias. Me he despedido de mis amigos de siempre, que se han hecho a la mar en mi papelera, y papá me ha presentado a un conocido suyo, un tal Quijano. Parece divertido.

2º Premio en el III Concurso de Nanorrelatos "La imagen escrita" (Asociación Escritores en Rivas), mayo 2026

lunes, 11 de mayo de 2026

LA PROTECTORA

Mamá está en el cielo, me dijeron. Yo creía que era un cuento chino pero ayer, cuando un chico quiso pegarme en el recreo, ella lo fulminó con un rayo.

Publicado en la antología de microrrelatos "Protección maternal" de la web "Minificcion.com" (Tema: las madres), mayo 2026

sábado, 9 de mayo de 2026

MALDITAS CASUALIDADES

Quería ir disfrazada de pirata en carnaval y usé el embuste de que tenía gripe para no trabajar ese día y poder acudir al desfile. Mis toses febriles al teléfono convencieron a mi jefe, que me deseó una pronta recuperación; yo le aseguré que el lunes estaría como nueva. Iba por la calle bailando al compás de las charangas, cuando un pistolero me dio el alto. Pensé que el tipo no estaba en sus cabales, hasta que las facciones coléricas de mi jefe bajo el sombrero vaquero me dejaron claro que, este mes, mi sueldo no llevará bonificación.

Publicado en la web de la ONG Cinco Palabras (mayo 2026)


viernes, 8 de mayo de 2026

Artículo en "Amanece Metrópolis"

La revista digital "Amanece Metrópolis" ha publicado un artículo sobre mí, incluyendo algunos de los microrrelatos de mi libro "Setas en el desván".

https://amanecemetropolis.net/amanece-con-ana-maria-abad/ 

jueves, 7 de mayo de 2026

CONSEJOS SALUDABLES

Pasan de las cuatro de la madrugada y el vecino de arriba sigue tocando el trombón. ¿En qué momento se me ocurrió comentarle que la música podía aliviar su depresión? Lo hice con buena intención, pero ahora estoy pagando las amargas consecuencias: no contento con pasarse el día soplando por ese maldito cachivache, hay noches en que ni pega ojo ni nos lo deja pegar a los demás. Y, para colmo de males, ni siquiera toca bien. Creo que voy a recomendarle que haga puenting. Sin cuerda.

Publicado en la web de Adella Brac (Reto 5 líneas, mayo 2026)

lunes, 4 de mayo de 2026

EL COLECCIONISTA

Hay cosas que vale la pena conservar: la risa de un niño, el olor del aire en primavera, el trino de los pájaros, el color del mar. Por eso las guardo en formol, en tarros de cristal. El reflejo del sol en tus ojos quedará de maravilla en mi colección.

Finalista en el XII Certamen de Microrrelato "YK  Accesorios" (Madrid-Castellón), abril 2026

domingo, 3 de mayo de 2026

SUICIDA

Un amor no correspondido le llevó a tirarse por un puente. El río bajaba seco y ahora, además del corazón, tiene rota una pierna.

Publicado en la antología de microrrelatos "Fragmentos impacientes" de la web "Minificcion.com" (Tema: la desesperación), mayo 2026

sábado, 2 de mayo de 2026

EL FARO DE LA MEDIA LUNA

Como todas las noches, Juan sube a encender el faro. En su familia es una tradición que suma ya tres generaciones: su abuelo ayudó a construirlo con sus propias manos y, una vez acabado, asumió el compromiso de mantenerlo siempre encendido, en lo más crudo del crudo invierno o en lo más tórrido del más tórrido de los veranos. En cuanto la luz de la tarde iba rayando hacia tonos de naranja, el buen hombre subía las escaleras de la torre, al principio saltando los peldaños de a tres, más pausadamente con el paso de los años, y con visible esfuerzo hacia el final, cuando ya la artrosis había hecho presa en sus recios miembros.

Su hijo, el padre de Juan, sin pasión especial por ningún otro oficio, hizo suyo el de su progenitor, que le instruyó con mimo y paciencia en el noble arte de prender la fogata que debía arder en el centro de la torre durante toda la noche. Aún seguía el padre de Juan en esa dichosa etapa de su juventud en la que los escalones corrían de tres en tres bajo sus pies, cuando la hoguera fue sustituida por un potente foco y se acristaló la torre, haciendo la tarea más sencilla a la par que más confortable: allí dentro el invierno no era tan crudo ni el verano tan tórrido como los que había sufrido el abuelo, que a esas alturas descansaba ya muy cerca de allí, al pie de un roble, junto a la Ermita. A veces, el padre de Juan se imaginaba al viejo farero, yesca en mano, mirando con desprecio el interruptor del moderno foco, componiendo aquella mueca torcida tan suya que no dejaba lugar a dudas sobre su opinión acerca de aquellos “inventos del demonio”. Una mueca que, sin darse cuenta, reproducía el hombre con toda exactitud en su propio rostro cuando Juan intentaba enseñarle a manejar un teléfono móvil.

Juan sí tenía pasión por otro oficio distinto al de farero: le gustaba escribir. Desde niño, su fértil imaginación no paraba de hilvanar historias en su rubia cabecita y, con el correr del tiempo, esos cuentos infantiles derivaron en relatos de intriga y de misterio, truculentas ficciones próximas incluso, algunas de ellas, al terror, que le granjearon un nombre y una reputación en la comunidad literaria, amén de pingües beneficios con la aparición de cada nueva novela.

Cuando su padre, muy a su pesar, vio llegado el momento de su jubilación, Juan ni se lo pensó: su trabajo podía llevarse a cabo a la perfección desde cualquier lugar, y aquél en concreto encajaba divinamente, con su ambiente solitario y melancólico, en el marco de sus historias. Así pues, se propuso matar dos pájaros de un tiro: seguir con la tradición familiar, para regocijo de su progenitor, y aislarse en el faro para escribir sus novelas en paz.

Y aquí sigue, diez años después, subiendo noche tras noche a la torre en cuanto el primer rastro carmesí mancha el horizonte, a pesar de que hace tiempo que existe una conexión con el interruptor principal en el pequeño apartamento bajo el faro, haciendo innecesaria la escalada. Pero a Juan le gusta asomarse a la balconada que rodea el foco, enviar un silencioso saludo hacia lo alto del monte en el que su padre reposa junto a su abuelo, mano a mano, junto a la Ermita, y luego acodarse en la barandilla a contemplar cómo la espuma de las olas se estrella contra las rocas, salpicando de nieve la espesa negrura justo antes de que el haz de luz la acuchille sin piedad, como el asesino de una de sus novelas.

Esta noche, Juan está inquieto. El cielo despejado, sin señal alguna de tormenta; el mar en calma, espejo pulido donde las estrellas flotan, perezosas, a la deriva; la leve brisa perfumada de sal que alborota sus cabellos con el cariño de una madre... ningún indicio de nada fuera de lo corriente que pueda inquietarle... y, sin embargo, Juan está inquieto.

Clava los ojos en la oscuridad que lo rodea, esquivando con pericia el filo brillante que, de tanto en tanto, la parte en dos. ¿Es un chapoteo eso que llega a sus oídos? ¿Un bote de remos, tal vez, acercándose sigiloso a la orilla? ¿O es su imaginación, imbuida de la trama de su último libro, aún inacabado, que juega con él al escondite? Para cerciorarse, baja a la carrera de la torre, sale fuera atrapando al vuelo la linterna que cuelga siempre junto a la puerta, y recorre el camino que serpentea ladera abajo hasta morir en la diminuta playa. Allí, Juan tiene varado un barquichuelo pegado a la pared de roca, bien a cubierto de las mareas, para sus pequeñas incursiones marítimas en busca de inspiración y, ocasionalmente, de algún pescado para cenar.

La luz de la linterna barre la arena, remedando con modestia al potente foco que, justo en ese instante, ilumina las oscuras aguas. Nada. Nadie. Juan hace un segundo barrido y le parece descubrir un esquivo reflejo cerca de las rocas del extremo. Hacia allá se encamina, cauteloso, con un redoble de tambor vibrándole en el pecho y la boca reseca.

Viene a su memoria un cuento que su abuelo le contaba de niño: la visita de una sirena cierta noche de media luna, como la que hoy brilla sobre su rubia cabeza, una sirena de doradas escamas que le dejó como regalo un bebé: el padre de Juan. A continuación, su padre tomaba el relevo y le narraba exactamente la misma fábula sólo que, en esta ocasión, el bebé era él. Sacude la cabeza con una sonrisa, comprueba que las rocas están desiertas y emprende el regreso al faro.

Bajo la media luna, un destello dorado se sumerge en las aguas, sigiloso, mientras Juan cruza la puerta y, atónito, escucha el débil llanto de un bebé.

Finalista en el Certamen Literario "Breverías" (Valdemoro, Madrid), abril 2026

miércoles, 29 de abril de 2026

INCONSISTENCIA SEMANAL

Puso los pies al borde del pretil del puente. Miró hacia abajo, al vacío, sintiendo todos los músculos en tensión. Con una profunda inspiración, cerró los ojos, abrió los brazos y se dejó caer. Durante unos instantes que le parecieron eternos, se meció en el abrazo del aire frío de la mañana, antes de entregarse a la euforia del vertiginoso descenso. Hasta que éste llegó a su fin y la cuerda elástica que le ceñía los tobillos cumplió su función, impulsándole de nuevo varios metros hacia arriba. Mientras se balanceaba a unos palmos del suelo, escuchó el griterío y los aplausos de sus compañeros, allá arriba. Al girar levemente la cabeza, vio que el siguiente ya estaba preparado: fin de la aventura. Se desató y echó pie a tierra, consciente de que esa osadía de fin de semana estaba a punto de agotarse y, dentro de unas horas, volvería a ser el chico tímido incapaz de pedirle una cita a su compañera de despacho.

Publicado en la web "EstaNocheTeCuento.com" (Tema: "Coraje"), abril 2026

martes, 28 de abril de 2026

QUÉ VIDA MÁS INGRATA

Respirar. Despacio. Profundo.

Visualizar la distancia que me separa del objetivo, la carrera óptima, la altura precisa, el arco perfecto para superar el listón sin rozarlo siquiera.

Y allá voy, con todas las fibras de mi cuerpo en tensión, cortando el aire como una saeta, sintiendo ese leve balanceo preludio del salto que conduce a la gloria. O no: el más mínimo error puede suponer la diferencia entre la preciada medalla y el olvido absoluto.

En el último segundo, al pie ya de la colchoneta, me clavo en el foso y me arqueo para impulsar a mi compañero hacia arriba, más arriba, y más aún... Veo cómo se eleva, su propia ondulación, su caída al otro lado entre ruidosas ovaciones, mientras la mía pasa desapercibida para todo el mundo salvo para alguna imprudente hormiga que cruza la pista por donde no debe.

Allá va él, envuelto en los abrazos de su equipo, en los gritos de elogio de su entrenador, en la dulce neblina del éxito. Y aquí quedo yo, inútil ya, arrastrada sin miramientos por el suelo para dejar paso al siguiente competidor.

Qué ingrata es la vida de una pértiga.

Ganador del I Premio de Microrrelatos "Talarrelatos" (Feria del Libro de Talavera de la Reina, Toledo), abril 2026

jueves, 23 de abril de 2026

CAMBIO DE AIRES

Si pudiese vivir otra vida pondría cuidado en elegirla bien. Nada de gobernar ínsulas imaginarias, ni de arremeter contra molinos de viento o rebaños de ovejas, ni de pasarme el día desollándome las posaderas sobre un asno. No señor. He echado un vistazo al catálogo de la Biblioteca y he localizado un lugar en el que las únicas preocupaciones son deshollinar chimeneas, podar árboles y regar una única flor. Muy tranquilo. En cuanto mi señor se despiste, salto de este vetusto libro y me instalo en ese pequeño planeta, aprovechando que su dueño siempre anda de viaje.

Segundo premio en el XIII Concurso de Microrrelatos de la Universidad Popular Miguel Delibes (Alcobendas, Madrid), abril 2026

miércoles, 22 de abril de 2026

MANERAS DE VIVIR

Voy cruzando el calendario con pies de plomo, esquivando los lunes, que siempre me dieron grima, cogiendo impulso para saltar de martes a jueves y, como tiro porque me toca, me planto en el viernes sin despeinarme.

Y ahí es donde echo el freno para disfrutar contigo ese fin de semana con sabor a desayunos en la cama, paseos por el parque cogidos de la mano y noches de blanco satén entre sábanas de algodón azul.

Pero después, por más que atraso una y otra vez las manecillas del reloj de sol, la luna traidora siempre se las compone para volver a estrenar semana.

Locutado en "Historias Mínimas" de Candelaria Radio (17 abril 2026) 

martes, 21 de abril de 2026

MALDITA IMPACIENCIA

Quería ser princesa: iba por las charcas besando a cada sapo, pero no funcionaba. O eso creía. Nunca se percató de todos los príncipes azules desencantados que dejaba tras ella.

Publicado en la antología de microrrelatos "Princesas en serie" de la web "Minificcion.com" (Tema: princesas de fantasía), abril 2026

lunes, 20 de abril de 2026

CUESTIÓN DE COMPETENCIAS

Ya hemos elegido un cabecilla. Su estrategia nos ha parecido la más acertada: no llevar la contraria a los que mandan por estos lares. Así pues, nos dejaremos desollar vivos a latigazos, sostendremos sobre los hombros el peso del mundo sin mover un músculo, sudaremos tinta empujando montaña arriba el maldito pedrusco una y otra y otra vez, nos aguantaremos las ganas de atizarle un mamporro al maldito pajarraco que nos picotea las entrañas a diario. Pero sólo hasta que hayamos sobornado a los demonios adecuados y consigamos desencadenar la revuelta definitiva que derrocará al Príncipe de las Tinieblas. Y cuando el poder sea nuestro, nos divertiremos impunemente por toda la eternidad: el de la caldera cuatro, que fue abogado, asegura que Dios no tiene jurisdicción en el Infierno.

Locutado en "Historias Mínimas" de Candelaria Radio (9 abril 2026)


miércoles, 15 de abril de 2026

CABEZA A PÁJAROS

Mi yaya tiene

pájaros en la cabeza,

arrullando todo el día

bajo las tejas.


Mamá le pide

que ponga la mesa:

tenedores y cuchillos,

cucharas y servilletas,

ya está todo listo

en la bandeja.


Pero yaya ve las flores

a través de la ventana,

¡qué preciosos sus colores!

se diría que la llaman.

Y sale a sentarse al campo.

¿Y la bandeja? Olvidada.


Papá le pide

que pasee al perro,

que necesita ejercicio,

quizás enterrar un hueso.

En el jardín del vecino

termina cavando un hueco


porque yaya en su camino

encuentra una mariposa.

¡Ay, qué cosa tan hermosa!

¡Y su vuelo, qué divino!

Y se olvida del deber

con el amigo canino.


Y así, siempre, las tareas

que yaya tiene que hacer

suelen verse relegadas

si se le cruza una idea,

o una mosca, o lo que sea,

o una guitarra rasguea

al filo de anochecer.


El médico intenta

mitigar el desliz,

sin caer en la cuenta

de que, así, ella es feliz:


las aves de su cabeza

trinan de noche y de día,

haciéndole compañía

y espantando la tristeza

cuando la arrullan

bajo las tejas.


Finalista en el 16º Certamen "Picapedreros" de Poesía, de la revista "La Oca Loca" (Daroca, Zaragoza), abril 2026