Mientras me como una mandarina evoco pasteles de crema, tartas de fresa y nata, pirámides de profiteroles regados con chocolate, helados de todos los gustos y colores. Experimento cierto vacío cuando la acidez de la fruta pone un doloroso contrapunto a la dulce sinfonía. Y es que, desde que el médico me prohibió el azúcar, sueño con ella en todas sus formas conocidas, y en las desconocidas también. Estoy por decirle que me prohíba la fruta, seguro que entonces la disfrutaré más.
Publicado en la web de Adella Brac (Reto 5 líneas, abril 2025)