Me temo que has dejado de creerte la mentira piadosa de que voy a pilates todas las tardes, igual que yo no me trago que prefieras mi paella a la de tu madre. Aprovecho que duermes la siesta en el sofá para escabullirme, aunque noto tus ojos clavados en mi nuca al salir por la puerta. Pero, terca, me niego a admitir que mi plan haya quedado obsoleto antes de llevarlo a la práctica, y sigo acudiendo a mis clases de magia, con la esperanza de conseguir convertirte en gusano un día de estos.
Publicado en la web de la ONG Cinco Palabras (febrero 2026)
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