Quería ir disfrazada de pirata en carnaval y usé el embuste de que tenía gripe para no trabajar ese día y poder acudir al desfile. Mis toses febriles al teléfono convencieron a mi jefe, que me deseó una pronta recuperación; yo le aseguré que el lunes estaría como nueva. Iba por la calle bailando al compás de las charangas, cuando un pistolero me dio el alto. Pensé que el tipo no estaba en sus cabales, hasta que las facciones coléricas de mi jefe bajo el sombrero vaquero me dejaron claro que, este mes, mi sueldo no llevará bonificación.
Publicado en la web de la ONG Cinco Palabras (mayo 2026)
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