La madre le reñía cuando gastaba la consabida bromita, hasta que un día se cumplió su pronóstico y el pequeño pidió ayuda en vano ante un aprieto verdadero. Regresó a casa con las orejas gachas y el rabo entre las patas, a lamerse la herida de los perdigones de Pedro.
Publicado en la antología de microrrelatos "Descubre el fondo" de la web "Minificcion.com" (Tema: fábula), marzo 2026
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