martes, 30 de junio de 2026

NO SON LOS MISMOS BRAZOS

El bar estaba vacío cuando entró ella, con un vestido ajustado que le ceñía unas curvas para despeñarse y unas botas hasta medio muslo que me recordaron a los piratas de las películas de mi infancia. La seguía un perrillo faldero con cara de malas pulgas que, en cuanto me descubrió tras la barra, se puso a emitir unos ladridos -si se les podía llamar así- breves y agudos, sumamente desagradables. Yo hice una mueca -no le tiré un vaso a la cabeza por ir con quien iba- y me limité a subir el volumen de la radio. Entonces me di cuenta de que sonaba Joe Cocker -¿pero que emisora había puesto, Madre de Dios?- pidiéndole que se desnudara. Ella sonrió, silenció al chucho con un gesto tajante, y se acomodó en un taburete frente a mí. Yo ya soñaba con que me pediría un sombrero para dejárselo puesto y quitarse todo lo demás cuando apareció en tromba toda la peña futbolera del barrio gritando a pleno pulmón que nuestro equipo había ganado el Mundial. Mira que me gusta el fútbol, y aún más celebrarlo con los muchachos, pero aquella intrusión me supo a demonios. Ella se encogió de hombros y sin pedirme siquiera un café, mucho menos un sombrero, nos abandonó en brazos de nuestra euforia y nuestra testosterona. Para ser sincero, en esa ocasión yo habría renunciado gustoso al ansiado título con tal de abandonarme en sus brazos.

Publicado en la tercera propuesta del concurso de microrrelatos "El Mundial también se escribe" de Facebook (junio 2026)

lunes, 29 de junio de 2026

SOLO UN MINUTO

Miró el reloj: tenía el tiempo justo. Desplegó estratégicamente las figuras de cartón por la grada y conectó el radiocasete con el temporizador. Entonces cogió un balón, avanzó por la banda, dribló a un defensa imaginario, disparó a puerta y marcó el gol de su vida, mientras el radiocasete estallaba en vítores y aplausos enfervorecidos. “¡A la bimbobá!”, clamaba la grabación. Corrió por el campo devolviendo aquellas sonrisas plastificadas, antes de recogerlo todo y sepultarlo en su mochila. Cuando el guardia se asomó para preguntarle qué tal llevaba la faena, ya estaba otra vez acoplado a la segadora de césped.

Publicado en la segunda propuesta (séptimo día) del concurso de microrrelatos "El Mundial también se escribe" de Facebook (junio 2026)

domingo, 28 de junio de 2026

NI SE TE OCURRA

Decían que era rarita ya desde pequeña, cuando les arrancaba las alas a las moscas y la cola a las lagartijas, hervía sapos en jugo de mandrágora, y bailaba desnuda en el bosque bajo la luna llena. Después, de mayor, decidió atender la extravagante petición de su abuelo de hacerse árbitro de primera división. Hasta ahora, en más de doscientos partidos, no ha tenido que sacar ninguna tarjeta roja ni pitar ningún penalti: basta con que mire a los jugadores a los ojos para que se comporten con exquisita cortesía. Nadie quiere acabar el partido convertido en un asqueroso ratón.

Publicado en la segunda propuesta (sexto día) del concurso de microrrelatos "El Mundial también se escribe" de Facebook (junio 2026). Mención del jurado.

viernes, 26 de junio de 2026

SIEMPRE MÁS

Hoy, al levantarme, me miro al espejo. Como cada día. Pero hoy no es el mismo espejo o, al menos, no es el mismo rostro el que me devuelve la mirada desde el otro lado del vidrio. Hoy tiene un año más. Las lumbares un poco más tocadas, el supraespinoso un poco más tenso, el pelo un poco más blanco. Todo más. Sí, todo: también más ganas de vivir, de viajar, de compartir. De hablar con los amigos, de comer helados, de escribir. Más inviernos pisando charcos, más veranos saltando olas, más noches en blanco, más estrellas que añorar. Porque no se cumplen 59 años todos los días, ni siquiera todos los años, es una vez en la vida y hay que aprovecharlos, como todos, ni más ni menos. Bueno, sí, más. Siempre más. Por eso, le estampo un sonoro beso a mi espejo de cumpleaños y me voy a desayunar, mientras él se queda ahí, con una sonrisa más bobalicona que nunca pintada en el vidrio.


QUIEROPERONOPUEDO

Por la mañana, ya vestido de colegiado, disfruta de lo lindo sacando tarjetas de todos los colores a su mujer, a sus hijos, a la vecina, hasta al gato. Por no haber comprado cereales, por tirar el zumo en el mantel, por sacar la basura a deshora, por clavar las uñas en el sofá.

Después, en el campo, debidamente ubicado en su puesto de linier, mira con infinita envidia al árbitro principal cada vez que éste se echa mano al bolsillo de la camisa.

Publicado en la segunda propuesta (quinto día) del concurso de microrrelatos "El Mundial también se escribe" de Facebook (junio 2026). Mención del jurado.


jueves, 25 de junio de 2026

DAR CON LA TECLA

Siempre quise enrolarme en un circo. Lo primero que probé fue a amaestrar pulgas, pero era demasiada presión estar siempre pendiente de que no se escapasen camufladas en el primer perro que se cruzase en su camino. Eran muy díscolas, mis pulgas. Acabé por venderlas a un titiritero con pretensiones y compré una recua de perros amaestrados, con idea de enseñarles a jugar al fútbol -cuatro contra cuatro, ni el dinero ni la paciencia me daban para más-, conmigo de entrenador y árbitro al mismo tiempo.

El problema vino al darme cuenta de que un delantero centro era hembra y el defensa del equipo contrario le ponía ojitos. Por eso resultaban tan bien las tácticas de ataque de ella, mientras que las defensivas de él hacían agua por los cuatro costados, porque le cedía el paso y el balón en cuanto me despistaba. Nueve goles a cero después, cuatro de los chuchos ladraban exultantes, mientras que los otros cuatro gruñían y enseñaban los dientes. Bueno, tres en realidad: el defensa en cuestión se limitaba a mirar a su heroína con la lengua fuera y babeando cosa mala. No eran formas.

Al final, decidí vender también los perros y pasarme a las tácticas equilibradas, que son las que mejor funcionan para caminar por la cuerda floja.

Publicado en la segunda propuesta (cuarto día) del concurso de microrrelatos "El Mundial también se escribe" de Facebook (junio 2026)

miércoles, 24 de junio de 2026

EN PRÁCTICAS

Alguien se había llevado el balón en nuestras narices. Desde que tocó en la bota de Juanito hasta que Emilín dio un puntapié al aire habían pasado apenas diez segundos, y nadie se había acercado a nosotros. Nos quedamos perplejos y desorientados, mirándonos unos a otros sin saber qué hacer. Toño propuso, con buen criterio, buscar la pelota: “no puede estar muy lejos”. Juanito se sonrojó, sabiendo que aludía a su escasa fuerza en los pases, y se fue a remover los matorrales del otro extremo del campo. Berto y yo revolvimos abrigos y mochilas, Quique se asomó al barranco del río, Paco inspeccionó los árboles vecinos. Todo en balde.

Mientras, Ernestina, con cara de póker, escondía a la espalda la varita del curso avanzado de magia que le había llegado por correo aquella misma mañana, junto con las instrucciones del primer hechizo: “desapariciones”.

Publicado en la segunda propuesta (tercer día) del concurso de microrrelatos "El Mundial también se escribe" de Facebook (junio 2026)

martes, 23 de junio de 2026

ULTRA EFICIENCIA

Alguien se había llevado el balón firmado por la selección de la vitrina de honor del club. Contratamos un detective para que le siguiera la pista, preparamos un maletín con billetes pequeños por si pedían rescate, mandamos cartas a los periódicos y empapelamos las farolas de la ciudad con pasquines. Unas horas después, el balón volvía a estar en su sitio, reluciente, sin una sola letra. Y el nuevo conserje presumía, ufano, de la receta de su bisabuela para limpiar los rayajos de cualquier superficie.

Publicado en la segunda propuesta (tercer día) del concurso de microrrelatos "El Mundial también se escribe" de Facebook (junio 2026)

lunes, 22 de junio de 2026

LOS PELIGROS DE LA GULA

Tengo que refrenar un poco mi maestría culinaria o esto va a ser un desastre. Desde que seguí aquel curso de alta cocina por Internet, nunca falta en la mesa del almuerzo un cremoso paté de berenjenas, unas deliciosas tartaletas rellenas de ensalada de pato, un salmón marinado al hinojo, o un esponjoso coulant de chocolate con naranja. Total, que acaban todos tan ahítos que nadie es capaz de dar un palo al agua. El Jefe está que trina: estamos ya en el sexto día, mañana toca descanso, y el Planeta ahí abajo, sin empezar.

Locutado en "Historias Mínimas" de Candelaria Radio (19 junio 2026)

domingo, 21 de junio de 2026

NUNCA JAMÁS

Alguien se había llevado el balón, chafándonos el partidazo destinado a zanjar, de una vez por todas, las diferencias entre Indios y Piratas. El primer sospechoso siempre es el más obvio, y todos volvimos la mirada hacia Garfio, pero se le veía tan ilusionado con su casaca negra y su silbato al cuello que tuvimos que descartarle. Los Niños Perdidos ni se habían enterado del percance, ocupados como estaban compitiendo con las Sirenas por ver quién jaleaba más fuerte y quién agitaba los banderines con más ganas. Entonces caí en la cuenta de que Campanilla brillaba por su ausencia. Volé hasta el Árbol del Ahorcado y la encontré sentada encima del esférico, enfurruñada porque no la dejábamos arbitrar. Traté de quitárselo, pero ella fue más rápida y lo lanzó con maestría justo al acercarse aquel maldito tic-tac. Desde entonces, solo organizamos partidas de petanca.

Publicado en la segunda propuesta (tercer día) del concurso de microrrelatos "El Mundial también se escribe" de Facebook (junio 2026)

sábado, 20 de junio de 2026

EN EL PEOR MOMENTO

Ya hemos dispuesto sobre la mesa del comedor los anteojos del abuelo Enrique, la aguja de calceta de la abuela Teodora, la pluma estilográfica del tío Francisco, la paleta matamoscas de papá y el cuchillo jamonero de mamá. Pero nos falta algo suyo, algo que él realmente apreciase. "Necesitamos el cromo de Iniesta", murmuró mi hermana, recordando aquella colección de la que nunca se separaba, "era su favorito". Yo corro a buscar el cartoncito descolorido y con una esquina doblada. A la mesa.

Entonces abrimos el libro de hechizos y empezamos con la invocación, colocando las manos enlazadas sobre los objetos allí reunidos. Repetimos una y otra vez la salmodia hasta que nuestro querido hermano aparece ante nosotras, envuelto en humo blanco, con un halo rodeando su cabeza y cara de muy mala leche.

Nos fijamos en su atuendo deportivo, las botas de tacos, el número 6 en la camiseta roja. Y, tras la tremenda filípica por haberlo sacado del partido que su equipo iba ganando por goleada, nos insta a que revirtamos el conjuro y le devolvamos sus alas para que pueda acabar el encuentro. "Lo de la resurrección, si acaso, lo dejamos para cuando termine la temporada".

Publicado en la segunda propuesta (primer día) del concurso de microrrelatos "El Mundial también se escribe" de Facebook (junio 2026)

viernes, 19 de junio de 2026

¿IZQUIERDA O DERECHA?

Iker camina por las calles de Pamplona la noche anterior al encierro: localiza el punto en el que le suelen fallar las fuerzas, desenrolla un charco que lleva bajo el brazo, y lo coloca junto a la pared. Para comprobar que funciona como es debido, mete la cabeza, que aparece en el armario de su cuarto y, satisfecho, se va a casa y duerme como un bendito.

Por la mañana, se viste con esmero y se coloca con gracia la txapela roja, sabiendo que este año ningún morlaco se la va a pisotear. En efecto, cuando va por la mitad del recorrido y siente ya en el cogote el resuello de uno de los astados, hace un quiebro y salta al charco, que le aguarda en el lugar oportuno. Pero algo falla: en lugar de caer dentro de su armario, sus pies chocan contra el suelo, salpicando agua embarrada todo alrededor. Perplejo, mientras una testuz -no unos cuernos, por fortuna- le hace emprender vuelo, alcanza a ver otro charco en la misma posición de la acera contraria. Y a su amigo Unai que, al pisarlo mientras corre, desaparece de golpe de la vista. Maldita dislexia.

7º lugar en el XVIII Certamen de Microrrelatos de San Fermín (junio 2026)

jueves, 18 de junio de 2026

CRUCERO EN CERCANÍAS

Sé que echa de menos el mar, su vieja barca de pesca, el olor del salitre y las algas. El puerto queda lejos pero la estación está al lado de casa. “Vamos, abuelo, demos un paseo en tren”. Nos cuesta llegar pero, al fin, bien acomodados, iniciamos el viaje: abandonamos el pantalán de Tres Cantos para zambullirnos en el oleaje de El Goloso, esquivar un navío pirata en Cantoblanco y avistar una ballena blanca en Fuencarral. Al llegar a Chamartín, nos apeamos siguiendo el canto de una sirena y, en su compañía, emprendemos el regreso.

Finalista XX Certamen "El tren y el viaje" (RENFE), junio 2026 

miércoles, 17 de junio de 2026

LA IMPORTANCIA DE LA CLIMATOLOGÍA

En algún lugar sonó un silbato: lejos, muy lejos, pasó un tren cortando el paisaje. Aprovecharon el sonido como señal del inicio del partido y se desplazaron sobre la hierba húmeda de rocío a toda la velocidad que les permitían sus menudos cuerpos. Que no era mucha. Aunque todo es relativo y ellos tenían la impresión de estar volando hacia la única portería de que disponían, delimitada por un par de palos pinchados en el suelo. Habían sorteado los equipos nada más llegar al campo pero ninguno recordaba ya cuáles eran las alineaciones, ni falta que hacía: el objetivo era marcar un gol, y daba lo mismo si el pase lo había servido un camarada o un contrario, al fin y al cabo se trataba de un partido amistoso y pensaban celebrarlo con la misma euforia fuera cual fuese el color de la ausente camiseta victoriosa. Y ahí estaba, por fin habían conseguido acercarse a la portería cuando apareció una nube y, fieles a las viejas costumbres, todos retrajeron sus cuernos y desaparecieron dentro de sus conchas hasta que saliera de nuevo el sol, sin importar los abucheos de las decepcionadas amapolas o que el bicho bola que usaban como balón aprovechara para darse a la fuga.

Publicado en la primera propuesta del concurso de microrrelatos "El Mundial también se escribe" de Facebook (junio 2026)

lunes, 15 de junio de 2026

NAUFRAGIO INTERIOR

Puse en cuarentena toda emoción al naufragar en el océano de mis recuerdos, cuando mi memoria se convirtió en una diminuta isla desierta, flotando a la deriva en un proceloso mar de desconocidos con buenas intenciones. La realidad, vestida de payaso triste, se asomaba por un estrecho ventanuco para ver cómo mi cuerpo quedaba reducido a un mero cascarón, anfitrión de ninguna nuez, sin sustancia, sin vida apenas. Mientras, la punta roma de mi consciencia escribía con arabescos en un imaginario cuaderno de bitácora el epílogo de este desastre naval que no ha dejado supervivientes.

Publicado en la web de la ONG Cinco Palabras (junio 2026)

viernes, 12 de junio de 2026

PALADINES INSOSPECHADOS

Alguien había arrancado y pisoteado los carteles que, por todo el pueblo, prohibían leer y escribir. Indignado, el alcalde envió a los soldados a la vieja escuela, que se había convertido en símbolo de resistencia y de libertad. Al sargento que aplicó el hombro a la puerta principal le costó derribarla, pero al fin la madera cedió y los pupitres que la bloqueaban fueron apartados sin contemplaciones mientras la tropa se abría paso por los pasillos hasta llegar al aula del fondo. Allí, la maestra protegía con su cuerpecillo frágil a un grupo de aterrados alumnos que estrechaban contra su pecho libros, cuadernos y estuches, como si les fuera la vida en ello. 

Los soldados los agarraron a todos y los sacaron a empellones hasta el patio, donde les aguardaba una desagradable sorpresa: los padres de los chiquillos habían tolerado muchos abusos e injusticias, callando para poder seguir viviendo tranquilos, pero no iban a dejar que les pusieran la mano encima a los niños. Y, mientras aquella turba enfurecida blandía horcas, palas y cuchillos de cocina, el pelotón se vio atacado por la retaguardia por un inesperado contingente de sillas y mesas, tizas y borradores, plumines y tinteros, pizarras y papeleras, que salían de la escuela volando y los golpeaban en la espalda, en la cabeza, en las piernas. 

Bajo aquel intenso fuego enemigo, no tuvieron más remedio que batirse en retirada y dejar que las letras siguieran campando libres por la aldea.

Publicado en Facebook para la "Primavera de Microrrelatos Indignados", en apoyo de la revuelta de docentes valencianos por la Educación Pública  (junio 2026)

jueves, 11 de junio de 2026

HABERLO PENSADO ANTES

En algún lugar sonó un silbato y todos se detuvieron. Sin apartar los ojos de la pantalla, traté de identificar quién había producido el discordante sonido. Al parecer, el culpable era el señor vestido de negro, el que no pertenecía a ninguno de los dos equipos que se enfrentaban. Se me escapaba el por qué del pitido, de sus manoteos agitados en todas direcciones, de los gritos y protestas de los jugadores, del indignado clamor en las gradas... Estaba claro que aún me quedaba mucho que descifrar antes de estar en condiciones de replicar aquel extraño modo de pasar el tiempo llamado “partido de fútbol”. A fuerza de revisar antiguas películas encontradas por casualidad en una polvorienta caja, en el interior de un vetusto y aún más polvoriento edificio llamado “estadio”, me iba haciendo una composición de las reglas del juego, y estaba seguro de poder organizar uno de aquellos encuentros para las celebraciones del Día de la Invasión. Pero reconozco que habría sido mucho más sencillo que un humano me explicase ciertas cosas. Si hubiéramos dejado alguno vivo.

Publicado en la primera propuesta del concurso de microrrelatos "El Mundial también se escribe" de Facebook (junio 2026)

lunes, 8 de junio de 2026

TENÍAS QUE SER TÚ

El príncipe había dormido cien años justos cuando una mosca se posó en sus labios. Hubo un resplandor y el bichito salió volando con su nuevo compañero: el príncipe mosca.

Publicado en la antología de microrrelatos "Reunión de los príncipes" de la web "Minificcion.com" (Tema: príncipes de fantasía), junio 2026

domingo, 7 de junio de 2026

Y YO SIN MIS GAFAS

Naufragamos en islas distintas pero lo suficientemente cercanas como para comunicarnos mediante señales de humo. De haber sabido hacerlas, claro. También podríamos haber intercambiado mensajes en una botella. De haber tenido papel, o lápiz, o siquiera botella. Carecíamos de banderolas que agitar, o de espejos para reflejar el sol, o de un mal megáfono que llevarnos a la boca para hablar a gritos. Desesperado, decidí entrenar a un delfín que rondaba por allí para que hiciera de intermediario. Lástima que la biología no fuese mi fuerte y me confundiera de aleta.

Locutado en "Historias Mínimas" de Candelaria Radio (5 junio 2026) 

viernes, 5 de junio de 2026

NO SE PUEDE TENER TODO

Esta semana ha sido de locos. No paraban de pasar por la charca princesas y más princesas pidiendo un beso para deshacer uno u otro hechizo: verrugas, cojeras, alopecias... así no se puede vivir. Y uno, que es sapo pero galante, no tenía bastante boca para atenderlas a todas. Entonces ha llegado el Príncipe Azul con una urticaria y, al unir nuestros labios, me he convertido en humano. Ahora vivo con él en Palacio y somos felices. Eso sí, sin dejar de rascarnos.

Publicado en la web de Adella Brac (Reto 5 líneas, junio 2026)

lunes, 1 de junio de 2026

CON ZAPATOS DE COLOR LIMÓN

Siempre vio las cosas de manera diferente a los demás y eso, pensaba él, le hacía especial, único, maravilloso. Según su familia, en cambio, todos muy tradicionales y enemigos acérrimos de cuanto pudiera alterar el pacífico devenir de sus días, constituía un peligro.

Él no se dejaba amilanar: seguía inventando vida extraterrestre bajo las piedras del sendero, animales extintos entre las hojas secas del parque, conjunciones astrales extraordinarias en cada luna llena, arcanos tesoros ocultos en las macetas del jardín. Aunque eso supusiera ser un paria, rodar por el mundo sin más compañía que su propia sombra, a paso lento, muy lento, para disfrutar del camino, con nada más que su casa a cuestas y asomando, a la menor oportunidad, sus cuernos al sol.

Publicado en la web "EstaNocheTeCuento.com" (Tema: "Imaginación"), junio 2026