Ruedo por el mundo, de pueblo en pueblo, haciendo magia. Pero no como esos charlatanes que sacan conejos de chisteras o hacen desaparecer relojes. No. Yo hago magia con las letras: voy por la calle mirando a la gente a los ojos, escribo un microrrelato con lo que veo en ellos, y se lo leo al interesado antes de regalárselo con todo mi amor. Algunos se asustan pensando que voy a adivinarles el futuro, pero la mayoría muestra solidaridad con esta chifladura mía. Y es que estoy empeñado en demostrar que la humanidad y la literatura no son incompatibles.
Publicado en la web de la ONG Cinco Palabras (octubre 2026)
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