Me quito los zapatos y camino por el parque saboreando el roce de la hierba en mis pies descalzos. De regreso a casa, echando de menos las largas tardes del verano, rodeo el charco que la lluvia ha dejado en uno de los senderos de arena. El vuelo rasante de un gorrión levanta diminutas olas en su superficie, envolviéndome en aromas de espuma y de sal, de palmeras y de tardes al sol. Ni me lo pienso: salto dentro del charco y me pierdo en esa playa, no por ficticia menos deliciosa.
Publicado en la web de Adella Brac (Reto 5 líneas, septiembre 2026)
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