sábado, 17 de mayo de 2025

INSURRECCIÓN

 

Isabel estaba harta de que su madre la tratase como si fuera una criada. “Isabelita, pon la mesa”, “Isabelita, ve a comprar el pan”, “Isabelita, tiende la colada”. Una mañana de primavera, el viento del oeste alborotó los cabellos de Isabel y le sopló al oído palabras de rebeldía que encendieron el corazón de la muchacha. A mediodía, su madre encontró la mesa hendida en dos con un hacha, el pan desmigado y disperso sobre la hierba del jardín, y la colada ardiendo. De Isabel no quedaba más rastro que su vestido blanco revoloteando al viento.

Para "Los viernes creativos" de Ana Vidal (El Bic Naranja) sobre una foto de Hellen van Meene (9 mayo 2025)

 

 

viernes, 16 de mayo de 2025

CÁLCULOS GEOMÉTRICOS

En los últimos tiempos, cada vez me resulta más arduo ser poeta, cocinero y amante a la vez. Empecé seduciendo a la camarera del restaurante donde trabajo con mis versos encendidos y ligeramente picantones. Por otro lado, mis frecuentes visitas a la biblioteca municipal en busca de inspiración para mis poemas me hicieron intimar con la bibliotecaria, a la que tenía comiendo de mi mano -literalmente- merced a mis guisos exóticos y bien aderezados.

Las dos me juran y perjuran que las dejo más que satisfechas en la cama, pero desde que la bibliotecaria se ha hecho asidua del restaurante y la camarera se dedica a emborronar una libreta en cuanto tiene un momento libre, me da la impresión de que algo ha cambiado en nuestra relación. No me gustan nada esos guiños cómplices y esas sonrisitas almibaradas que intercambian sin cesar: temo que terminen por trazar una línea recta entre ellas y a mí me sepulten los cascotes de mi derruido vértice del triángulo.

Segundo Premio en el III Concurso de Microrrelatos "Amor con Humor" de la Biblioteca de Aledo (Murcia), mayo 2025

viernes, 9 de mayo de 2025

INDESEABLES

Desde que los nuevos vecinos se mudaron al chalé de enfrente, no han parado de hacer ruido. Juré que no me levantaría más a medianoche, pero hoy era tal el alboroto que armaban que, después de contar los cien segundos de rigor, he saltado de la cama y me he precipitado a la ventana, dispuesto a gritarles que se fueran al infierno. Aunque no ha hecho falta: ellos solitos estaban ya descendiendo por un humeante agujero del suelo, rodeados de diabólicos seres rojos con cuernos y rabo.

Publicado en la web de Adella Brac (Reto 5 líneas, mayo 2025)