jueves, 29 de enero de 2026

ESCALERAS AL INFIERNO

Si alguna vez necesitas entrar en mi ordenador para buscar el último recibo de la luz o la contraseña del banco o las fotos de aquel verano en Palma de Mallorca, procura esquivar la carpeta rotulada como “Juegos de Rol”. Y si, por torpeza o por despiste, pinchas en ella, no accedas a ese juego que se llama “Escaleras al Infierno”. Sí, ese en cuyo icono aparece el rostro de un ser demoníaco envuelto en llamas, en colores rojo intenso y negro profundo, y da la sensación de que sus ojos amarillos taladran los tuyos hasta hacerte sentir ganas de gritar y de confesar tus más oscuros pecados a los cuatro vientos. Pero si, por azar abres el programa, sobre todo no pulses el botón de “jugar”. Sí, ese grande, redondo, del color de los atardeceres en las islas tropicales, que parece atraer tu mirada, tu mano y el ratón del ordenador hacia él como si fuera un imán.

¿Qué te había dicho? ¡Que no pulsaras ese botón! ¡Que no entrases en ese juego! ¡Que no te dejases engatusar por ese diablo tentador! Míranos ahora, los dos aquí atrapados, en esta escalera solo de bajada hacia ninguna parte, rodeados de fuego y humo y cenizas, de aullidos lastimeros y alaridos espeluznantes, de terrores sin nombre. Yo confiaba en ti para que me rescatases, pensaba que serías sensato, que no te dejarías seducir por el peligro, que no cometerías el mismo estúpido error que yo. Por eso te dejé esas instrucciones tan precisas.

No, no era una broma, no era un juego, como esto tampoco lo es. Estamos en la Boca del Infierno, querido, y ese que viene a recibirnos es Lucifer en persona. Prepárate para arder en el averno.

Finalista en la "Dinámica Literaria Creepypasta" (tema: Terror en Internet) de Historias Worter (enero 2026)


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