La consigna es no oponer resistencia. Me habría sentido más seguro llevando una pistola láser, pero el equipamiento de fábrica es muy básico y no hay presupuesto para extras. Y aquí vamos, mi placenta y yo en mutua compañía, avanzando a trompicones por nuestro particular Estrecho de Gibraltar. Repaso mentalmente las instrucciones: es importante que mi comportamiento presente una absoluta igualdad con el de las crías reales de estos humanos para que no sospechen nada. Para emergencias, han puesto dinero a mi nombre en el banco, pero ¿qué puede ir mal si me miran con esos ojitos tan tiernos?
Publicado en la web de la ONG Cinco Palabras (enero 2026)
No hay comentarios:
Publicar un comentario