Me fui de copas con unos amigos y, aun a sabiendas de que el alcohol me sienta fatal, bebí demasiado. Mi novio de toda la vida acababa de abandonarme y necesitaba olvidar. A la mañana siguiente desperté con un horrible dolor de cabeza y, al abrir los ojos, vi que me encontraba en medio del mar, junto a una balsa de troncos ocupada por un náufrago clavadito a mi ex. Pero lo más raro de todo era lo apetecible que se me antojaba. Eso, y las cinco filas de dientes con las que le sonreí.
Publicado en la web de Adella Brac (Reto 5 líneas, julio 2026)
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