Se desató una tormenta que dejó sin electricidad a todo el barrio. Papá y yo nos quedamos helados frente a la pantalla muda y ciega de nuestro gigantesco y ultra moderno televisor de plasma, retorciéndonos las manos de angustia; ni siquiera un trago de cerveza logró sacarnos de nuestro estado de estupor. Fue el grito del abuelo lo que al fin nos hizo reaccionar: corrimos a su cuarto para pegar la oreja a su viejo transistor a pilas y cantar los tres juntos el gol de la victoria.
Publicado en la cuarta propuesta (quinto día) del concurso de microrrelatos "El Mundial también se escribe" de Facebook (julio 2026). Mención del jurado y seleccionado para pasar a la fase eliminatoria.
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