Puso los pies al borde del pretil del puente. Miró hacia abajo, al vacío, sintiendo todos los músculos en tensión. Con una profunda inspiración, cerró los ojos, abrió los brazos y se dejó caer. Durante unos instantes que le parecieron eternos, se meció en el abrazo del aire frío de la mañana, antes de entregarse a la euforia del vertiginoso descenso. Hasta que éste llegó a su fin y la cuerda elástica que le ceñía los tobillos cumplió su función, impulsándole de nuevo varios metros hacia arriba. Mientras se balanceaba a unos palmos del suelo, escuchó el griterío y los aplausos de sus compañeros, allá arriba. Al girar levemente la cabeza, vio que el siguiente ya estaba preparado: fin de la aventura. Se desató y echó pie a tierra, consciente de que esa osadía de fin de semana estaba a punto de agotarse y, dentro de unas horas, volvería a ser el chico tímido incapaz de pedirle una cita a su compañera de despacho.
Publicado en la web "EstaNocheTeCuento.com" (Tema: "Coraje"), abril 2026
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