martes, 28 de abril de 2026

QUÉ VIDA MÁS INGRATA

Respirar. Despacio. Profundo.

Visualizar la distancia que me separa del objetivo, la carrera óptima, la altura precisa, el arco perfecto para superar el listón sin rozarlo siquiera.

Y allá voy, con todas las fibras de mi cuerpo en tensión, cortando el aire como una saeta, sintiendo ese leve balanceo preludio del salto que conduce a la gloria. O no: el más mínimo error puede suponer la diferencia entre la preciada medalla y el olvido absoluto.

En el último segundo, al pie ya de la colchoneta, me clavo en el foso y me arqueo para impulsar a mi compañero hacia arriba, más arriba, y más aún... Veo cómo se eleva, su propia ondulación, su caída al otro lado entre ruidosas ovaciones, mientras la mía pasa desapercibida para todo el mundo salvo para alguna imprudente hormiga que cruza la pista por donde no debe.

Allá va él, envuelto en los abrazos de su equipo, en los gritos de elogio de su entrenador, en la dulce neblina del éxito. Y aquí quedo yo, inútil ya, arrastrada sin miramientos por el suelo para dejar paso al siguiente competidor.

Qué ingrata es la vida de una pértiga.

Ganadora del I Premio de Microrrelatos "Talarrelatos" (Feria del Libro de Talavera de la Reina, Toledo), abril 2026

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