domingo, 21 de septiembre de 2025

SANTORAL

Ella era Soledad, pero también Paz en el alma y Luz en la mirada. A menudo era Dolores y Angustias, pero también Gracia en los andares y Esperanza en el corazón. Ella era la Aurora que llega de puntillas cada día, cubriendo de Rocío esa Margarita que tiñe de inocencia la hierba del jardín. El vuelo en Libertad de una Paloma Blanca, la Victoria del bien sobre el mal, la Felicidad que durante tantos años compartimos. Y, cómo no, esos cuatro Ángeles que me dio y que hoy, desde las cuatro esquinas de mi cama, presencian llorando mi Ascensión hacia ella.

Publicado en la Revista Digital "Pansélinos" nº 44 (septiembre 2025)

viernes, 12 de septiembre de 2025

PROBLEMAS DE COMUNICACIÓN

Debe estar deprimido. Desde que su novia le dejó para unirse a nosotros, le noto cada vez más apagado y no conseguimos animarle de ninguna forma. Durante el día, las rígidas normas no nos permiten comunicarnos con él, pero por las noches, que hay manga ancha, nos dedicamos a arrastrar cadenas, ulular, cerrar puertas con gran estrépito o abrirlas muy despacito para hacerlas chirriar. Cualquier cosa para que no se le olvide que tiene suerte de seguir en el lado de los vivos.

Publicado en la web de Adella Brac (Reto 5 líneas, septiembre 2025)


jueves, 11 de septiembre de 2025

DÉJAME EN PAZ

Mis excursiones campestres suelen acabar mal, como aquella vez en que me atacó una mariposa enorme y, manoteando para quitármela de encima, caí al río; o aquella otra en que, atravesando un sembrado para ahorrar camino, chafé una calabaza y su dueño me persiguió garrota en ristre. Hoy, decido ahorrarme disgustos y me quedo en casa, escuchando los canturreos de mi periquito y el borboteo de la cazuela donde hierven alegremente unas sabrosas judías. Pero la aventura decide venir hasta mí a través de la ventana abierta y no logro esquivar el encontronazo con una paloma kamikaze.

Publicado en la web de la ONG Cinco Palabras (septiembre 2025)


miércoles, 10 de septiembre de 2025

LETARGO

Flotando entre dos aguas, a la deriva, la ballena azul no emite un solo sonido, no mueve ni una aleta, ni siquiera hace el esfuerzo de abrir los ojos. ¿Para qué? Todo es inútil, el amor le ha sido revelado y negado al mismo tiempo y ya no le quedan ganas de nada que no sea abandonarse a ese silencioso sopor que, poco a poco, va hundiendo su formidable corpachón en las frías profundidades.

Desde las alturas, la luna la contempla, pesarosa. ¿Cómo iba ella a suponer que uno solo de sus rayos de plata provocaría semejante drama, primero al jugar, inocente, con el animal, y luego al huir de él, travieso?

Publicado en la web "EstaNocheTeCuento.com" (Tema: "Animales"), agosto 2025


viernes, 22 de agosto de 2025

PURA ENVIDIA

Siempre quise aprender a cultivar hortalizas y frutas por lo que, en cuanto tuve mi propia casa, despejé de matojos y malas hierbas el jardín trasero para instalar un huerto. Planté judías y tomates, berenjenas y lechugas, un limonero, dos ciruelos y tres perales, y pronto tenía una rica cosecha que llevar a la mesa. Sin embargo, algunas vecinas envidiosas iban diciendo por ahí que lo regaba con sangre, aunque acabaron por retractarse, mientras su roja esencia empapaba el terreno.

Publicado en la web de Adella Brac (Reto 5 líneas, agosto 2025)




lunes, 18 de agosto de 2025

EL MEJOR CÓMPLICE

Salimos a navegar una preciosa tarde de junio. El aire olía a sal y a las flores que llevabas prendidas en tus cabellos. Mi mente no atinaba a generar la manera de decirte lo que tanto había ensayado frente al espejo, temiendo enfrentar tu rechazo, cuando yo solo quería hacer prosperar nuestra relación. Finalmente, el velero me obligó a actuar: el foque recogió las palabras atascadas entre mis labios y se las entregó al viento para que las soplase en tu oído. Y, al darme el “sí”, el timón dio un brusco giro para arrojarte, riendo, en mis brazos.

Publicado en la web de la ONG Cinco Palabras (agosto 2025)



domingo, 10 de agosto de 2025

EL AGUACERO

Era tarde cuando salió de la consulta: las farolas derramaban ya su mortecino resplandor por las calles que relucían bajo el persistente aguacero. Hizo una mueca: el coche no estaba lejos pero había tantos charcos que se iba a empapar los zapatos. Mientras estudiaba el recorrido de mínimo riesgo al amparo de la marquesina del portal, pasó un autobús pegado a la acera y una enorme cortina de agua se desplegó frente a él y lo cubrió desde los pies hasta la cintura. Desolado, contempló el desastre en que se habían convertido no sólo sus zapatos sino también sus pantalones. Sería mejor que regresara a la consulta a cambiarse.

Refunfuñando, dio media vuelta y volvió a entrar en el edificio. Silenció las preguntas del portero con una contundente mirada asesina, pulsó el botón del ascensor con insistencia, y contempló irritado el charquito que se iba formando a sus pies mientras la cabina ascendía desde el vestíbulo hasta el décimo piso, donde tenía la consulta.

Por suerte, el día anterior había recogido un traje del tinte y aún no se lo había llevado a casa, así que disponía de ropa seca. Los zapatos eran otra cuestión.

Arrojó los pantalones empapados al suelo y se dirigió hacia el armario donde había guardado el traje. Estaba sacándolo de su funda de plástico cuando le sobresaltó un ruido a sus espaldas. La puerta al cerrarse. Con las prisas, debió dejarla abierta. Y, tras el portazo, una voz femenina de timbre aterciopelado y tono inconfundiblemente guasón:

- Siempre pensé en la consulta del dentista como un lugar de tortura. Nunca imaginé que fuese tan divertido.

El hombre, en precario equilibrio con una sola pierna metida en el pantalón, se giró con los ojos muy abiertos para encararse con la intrusa, a la que reconoció como la abogada del despacho del otro lado del pasillo.

- Letrada... -saludó, incómodo.

- Sacamuelas... -le correspondió ella, con una reverencia burlona.

- No estoy para bromitas. ¿No tendrá unos zapatos de sobra? Número 42.

La mujer negó con la cabeza y alzó un pie para que él viera su escaso número 37.

- Pues nada, me voy en calcetines -rezongó, pasando junto a ella.

Pero la mujer lo atrapó al vuelo por la corbata y lo empujó contra el sillón reclinable. El dentista, pillado por sorpresa, perdió el equilibrio y cayó cuan largo era en la silla. Su sorpresa fue en aumento cuando la abogada trepó por sus piernas y se le sentó encima.

- No tengas prisa, cariño -ronroneó-: no tengo paraguas y creo que va a tardar en escampar.


La bocina del autobús sacó de sus ensoñaciones al dentista, resguardado de la lluvia bajo la marquesina del portal y, antes de que pudiera reaccionar, una enorme cortina de agua lo empapó desde los pies hasta la cintura. Se miró los zapatos chorreantes y, con una sonrisa de oreja a oreja, regresó corriendo hacia la consulta para cambiarse de ropa.

 

Publicado en la revista digital Trazos nº 13, de A2VuelaPluma (julio 2025)

viernes, 4 de julio de 2025

AMOR FILIAL

El día que le aceptamos como nuestro paladín, el héroe que debía cuidar de nosotros, se lo tomó muy en serio: se apuntó a un gimnasio para alcanzar la superfuerza; se compró unas gafas de visión nocturna para suplir los rayos láser; y siempre andaba a la caza de arañas por el jardín, tratando de que le picasen para poder trepar por las paredes. Cuando le dijimos que el enemigo era el cáncer, colgó las mallas y la capa en el perchero y corrió a inscribirse en la facultad de medicina.

Publicado en la web de Adella Brac (Reto 5 líneas, julio 2025)


jueves, 3 de julio de 2025

TODO POR AMOR

Jugador empedernido, nunca usa dos veces el mismo número de la lotería, alegando que tiene un sistema infalible. Hoy, una chica nueva le sonríe desde el otro lado de la ventanilla, y los billetes bailan ante sus ojos. “Elija usted por mí”, le dice, sin pensarlo. La muchacha le entrega un boleto; él lo paga religiosamente y lo guarda sin mirarlo, sin sospechar que es el último.

Años después, todavía lo lleva en la cartera, aún sin saber qué número es, ni si llegó o no a ganar aquel sorteo. El auténtico premio ha sido compartir su vida con ella.

Publicado en la web de la ONG Cinco Palabras (julio 2025)


martes, 1 de julio de 2025

EXCESO DE EQUIPAJE

Tengo la boca seca y no consigo dominar el temblor de mis manos. Hace apenas unas horas, su lengua recorría mi piel, nuestros pies se enredaban bajo las sábanas, los gemidos de mi boca morían en la suya. Y ahora, sus ojos vidriosos atraen a los míos como un imán. El color morado de su rostro, las marcas rojizas en el cuello, esa postura quebrada que le hace parecer un juguete roto.

El reloj me recuerda con malos modos que mi avión me espera. Los nervios me cierran el estómago y el cerebro. Si llamo a la policía no me dejarán marchar y, si me voy sin más, creerán que lo hice yo.

Finalmente, aunque con cierta premura, consigo llegar a tiempo al autobús que me conducirá hasta el aeropuerto. Como esperaba, reina el caos en el grupo: alguien ha olvidado el sombrero, otro alguien no encuentra el pasaporte, y un alguien más desastroso que los demás está convencido de haber perdido al niño hasta que lo ve al otro lado de una de las ventanillas.

Al bajar, ya en la terminal, el caos se reproduce, se amplía incluso. Yo me apresuro hacia la puerta de embarque sin mirar atrás. La maleta que quedará huérfana en el vientre del autobús no lleva ninguna etiqueta, lo más probable es que el conductor la deposite en objetos perdidos, y espero estar ya sobrevolando el océano para cuando el hedor comience a filtrarse por sus costuras.

Publicado en la Revista Digital de Valencia Escribe nº 14 (junio 2025)