Sé que echa de menos el mar, su vieja barca de pesca, el olor del salitre y las algas. El puerto queda lejos pero la estación está al lado de casa. “Vamos, abuelo, demos un paseo en tren”. Nos cuesta llegar pero, al fin, bien acomodados, iniciamos el viaje: abandonamos el pantalán de Tres Cantos para zambullirnos en el oleaje de El Goloso, esquivar un navío pirata en Cantoblanco y avistar una ballena blanca en Fuencarral. Al llegar a Chamartín, nos apeamos siguiendo el canto de una sirena y, en su compañía, emprendemos el regreso.
Finalista XX Certamen "El tren y el viaje" (RENFE), junio 2026
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