viernes, 26 de junio de 2026

SIEMPRE MÁS

Hoy, al levantarme, me miro al espejo. Como cada día. Pero hoy no es el mismo espejo o, al menos, no es el mismo rostro el que me devuelve la mirada desde el otro lado del vidrio. Hoy tiene un año más. Las lumbares un poco más tocadas, el supraespinoso un poco más tenso, el pelo un poco más blanco. Todo más. Sí, todo: también más ganas de vivir, de viajar, de compartir. De hablar con los amigos, de comer helados, de escribir. Más inviernos pisando charcos, más veranos saltando olas, más noches en blanco, más estrellas que añorar. Porque no se cumplen 59 años todos los días, ni siquiera todos los años, es una vez en la vida y hay que aprovecharlos, como todos, ni más ni menos. Bueno, sí, más. Siempre más. Por eso, le estampo un sonoro beso a mi espejo de cumpleaños y me voy a desayunar, mientras él se queda ahí, con una sonrisa más bobalicona que nunca pintada en el vidrio.


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